martes, 5 de mayo de 2009
La corrupción. Se cura desde dentro.
El texto de arriba le pertenece, como está indicado, al buen Rubén Blades. ¿Qué tiene que opinar un salsero sobre temas sociales? Para quien no lo sabe, Rubén basa su música y su vida en sus agudas reflexiones sobre la vida, la sociedad, y sobre ese ente que sirve de unión a ambas: el barrio. Por algo también estudió y terminó la carrera de Derecho nada menos que en Harvard.
Él redactó un texto muy interesante sobre la corrupción, y lo quiero compartir en este post. He de advertir que discrepo en su opinión sobre la existencia de Dios: Dios existe sí o sí. Salvo ello comparto plenamente las opiniones del buen Rubén. Comparto sobre todo la reflexión de fondo: nada va a cambiar en el mundo si antes no hay un cambio sincero y profundo en el corazón de las personas, es imposible. Por eso es tan importante que cada día nos esforcemos por ser mejores seres humanos, ser aquello para lo que nacimos.
Aquí el texto para quien quiera disfrutarlo.
Sobre la corrupción
Aún no sé cuántos años tiene Dios, ni si él celebra su cumpleaños. Tampoco sé a quién le reza Dios. No sé siquiera si reza. Cuando era un niño, estas preocupaciones las consulté con mi abuela Emma, la sabia, y savia de mi casa. Recuerdo que se me quedó mirando fija y largamente, y en vez de responder me dedicó una de esas sonrisas anchas y enigmáticas que solo una abuela sabe regalar a un nieto preguntón.
El primer acto de corrupción, según lo establece la Biblia, fue consumado por Eva y Adán sopotocientos mil años atrás, cuando ignorando las advertencias divinas decidieron probar "la prohibida fruta". O sea, la aparición de la corrupción es un poquito más joven que la creación del ser humano, según lo afirma el sagrado texto. Esto indica que la corrupción es un problema tan viejo como la vida misma. ¿Creó Dios la corrupción? ¿O se creó ella con nuestra ayuda?
Las escrituras afirman que Dios es omnipotente, que sobre su voluntad nada impera. Un argumento teológico sostiene que él decidió conceder el privilegio de la voluntad a su creación humana, y que vio traicionada su confianza.
Esto señalaría que a consecuencia de la irresponsabilidad de los dos únicos representantes civiles en la tierra nace la corrupción, antes de la democracia, antes de la dictadura, antes de Torrijos, antes de Arnulfo. Desde entonces, por más de 2 mil años nuestra Iglesia ha combatido la corrupción sin poder eliminarla de nuestra vida diaria. Hoy, en América, señalamos la corrupción política como la única responsable por la miseria, el caos y la mediocridad de nuestras instituciones, públicas y privadas; la culpable por nuestro encierro en un laberinto de oportunidades perdidas. En Panamá también atacamos la corrupción política. Pero aquí, como ocurre en otras Repúblicas, pocos aceptan o critican el problema de la corrupción personal y/o social. Una multitudinaria complicidad hace el punto inmencionable. Somos países sumidos en la mayor de las hipocresías: la de negar que es la corrupción espiritual nacional la que fomenta, alimenta, ayuda y fortalece la corrupción política que criticamos. La corrupción presupone la descomposición de un ente que es, o que fue sano. En nuestro caso, ¿quién puede afirmar la última vez que el ente público fue sano en Panamá? La descomposición política actual viene gestándose desde hace muchísimo tiempo, imagino que desde el primer Gobierno nacional.
El presente nivel de nuestra descomposición espiritual, a nivel nacional, no soporta ya cosméticas explicaciones, ni dedos señalando a gringos, comunistas o militares como los responsables por nuestra desgracia administrativa. La corrupción requiere de un proceso, no es instantánea: demanda el espacio que da el tiempo. En su creación y desarrollo hemos participado todos y todas, de mil maneras. El reflejo del espejo de nuestra sociedad convierte a nuestras caras en las de los políticos que criticamos como corruptos. El candidato a puesto de elección que anuncie que va a terminar con la corrupción "de un solo tajo" no solo es un iluso: afirmo que es un irresponsable. Si la corrupción en Panamá fuera acabada de un tajo, se nos cae el país. La corrupción lo sostiene, porque está en cada uno de nosotros y en nuestros actos. Bajo las actuales condiciones, más práctico sería votar por el candidato más corrupto.
¿Cómo administrar a un país corrupto prescindiendo de la corrupción? ¿Quién dice que aquí ya no mandan los militares? ¡La corrupción es general! ¿Acaso no es corrupto el que engaña a su semejante, el que no paga impuestos, el que coimea y se deja coimear, el que ignora el hambre del que la tiene, el que no cumple con sus obligaciones, el irresponsable social, el que no reconoce el derecho ajeno? ¿No es corrupción la diaria mentira, la falta de conciencia, la vanidad, la arrogancia, el egoísmo, la ausencia de espiritualidad, de consideración a los demás? En cada uno de los detalles diarios de nuestros actos que elimina nuestro deber para con los demás, está presente el germen de la corrupción. En pretender alcanzar nuestra felicidad a expensas de la felicidad de los demás, está reflejada la corrupción. ¿De qué nos quejamos entonces en Panamá? De la corrupción de los otros, la que nos impide alcanzar los frutos de nuestra propia corrupción espiritual, sin querer entender que los políticos de los que nos quejamos están allí porque nosotros los pusimos allí, con nuestros votos corruptos, nuestra hipocresía corrupta, nuestra indiferencia corrupta, nuestra mediocridad corrupta, nuestro odio corrupto, nuestro cinismo corrupto, nuestra complicidad corrupta. La corrupción en nuestro medio no es la excepción: es la regla. La corrupción en nuestro país no es una aberración: la hemos convertido en un estilo de vida. Incluso, para no identificarla por lo que es, y con eso justificar nuestra utilización diaria, le hemos dado un sobrenombre: "el juega-vivo". ¿Hasta cuándo vamos a seguir con la falsedad de afirmar que es por culpa de los políticos que el país está como está y va como va?
¿Qué político puede salvarnos de nosotros mismos? La corrupción política existe en cualquier sociedad cuando sus ciudadanos participan del proceso que descompone su espíritu, individual, colectivo y nacional. Dicen que la voz del pueblo es la voz de Dios. No creo que a Dios le importe lo que pensemos, ni si decidimos perder nuestro tiempo preguntándonos si él tiene cumpleaños, si él se reza a sí mismo, o a quién sabe qué. Más allá de la inútil y eterna discusión sobre si existe o no un cielo y un infierno, o la patética costumbre de invocar su santo nombre para ganarnos la lotería, o para que gane nuestro equipo, lo que nos debe importar es que estamos aquí, que existimos, y que, en el marco de un misterio impenetrable que nos da la oportunidad de vida, somos los únicos responsables por nuestras decisiones.
¿Existe Dios? Solo en la medida en que nuestro espíritu pueda reconocerse en la idea del bien. ¿Queremos acabar con la corrupción política en Panamá? Empecemos por enfrentar individualmente nuestra corrupción espiritual. La eventual respuesta a nuestros problemas sociales dependerá de nuestro poder de recuperación individual y colectiva, a nivel espiritual. La esperanza quizás una vez fue gratis. ¿Hoy? Hoy tenemos que justificar la razón por merecerla.
domingo, 1 de marzo de 2009
La amistad
Se me ocurre para comenzar que debe haber intereses comunes. Dos amigos deben tener algo en común: un objetivo en la vida, una lucha, una pasión (el deporte, la música, el cine, qué sé yo), un pasado, etc. Y ese algo debe ser lo menos superficial posible. No creo que pueda basarse una amistad por el solo hecho de ser compañeros de estudio o de trabajo o por ser vecinos. Esa es una convivencia necesaria. Pienso yo que la amistad es más que eso pues trasciende las convivencias “casuales”. Me es muy enriquecedor ver (y vivir) cómo 2 compañeros de trabajo comienzan a dar los pasos que los llevan a ser amigos (en contraposición a ese ser solo compañeros) y se genera una relación fraterna muy rica. Cruzar esa línea, arriesgarse a ser amigo cambia la vida y cambia los ambientes de trabajo. Es otra cosa, pero claro: no es magia, hay que darse y acoger. Hay que, literalmente, entregarle a otro la propia vida, y recibir la de él/ella.
Otro punto importante para mí en una amistad es la incondicionalidad. Dos amigos deben estar siempre listos para ayudar y socorrer al otro en lo que sea. Y no basta con tener la actitud sino que, creo yo, debe ser algo explícito. Me refiero a que con palabras y/o hechos se debe dejar claro que uno estará ahí para lo que sea. Como dirían The Beatles: Any time at all. Qué suave consuelo es ante las adversidades que nos pone a veces la vida poder tomar el teléfono y acudir a un amigo. Y cuán realizador es poder ayudar a un amigo en sus necesidades, y mientras más le cuesta a uno pues mejor.
También creo que los amigos deben cuidar las formas. Esto es: guardar esos protocolos que la cortesía impone de manera natural. Si le ofrezco a un amigo llamarlo pues debo hacerlo porque él o ella estará esperando mi llamada, y si no puedo hacerlo la cortesía me exige disculparme a la brevedad. Si mi amigo me comenta que quiere hablarme de algo yo no puedo darme el lujo de olvidar suscitar ese diálogo pendiente, hacerlo es como un delito. Los saludos por cumpleaños, aniversarios, etc. son normas básicas de convivencia amical.
Obviamente los amigos deben buscar el bienestar y la felicidad del otro a como dé lugar. Lo que nos lleva a replantear nuestra propia vida: no hay peor cosa que un ciego guiando a otro ciego. Dos amigos deben tener claro qué es lo que realmente hace feliz al ser humano y qué nos hace menos personas. Y de tener eso claro se desprende que uno no puede permitir que un amigo se hunda escogiendo lo que le hace daño. ¿Quién dejaría a un ser querido entrar en las drogas? ¿Cómo puede uno dejar que su amigo convierta su vida en un desastre si ambos saben qué es bueno y qué es malo? Y por supuesto, en la otra cara de la moneda está el dejarse corregir, cosa muy difícil en estos días. ¡A dejarnos corregir, entonces! Si eso no está claro, ¿sobre qué se basa la amistad?
En fin, estas son solo unas breves reflexiones sobre el tema de la amistad. De hecho no es un tratado filosófico sobre el tema sino simplemente lo que es: un post en un blog personal.
Termino este post remitiéndome a una bella definición que sobre el tema hizo el gran Rubén Blades en su canción Vida, del álbum Tiempos (1999). Dice él, al son de una buenísima salsa: “y cada amigo es la familia que uno se elige entre extraños”. Contundente.
¿Qué es para ti la amistad? ¿Eres buen amigo? ¿Qué buenas experiencias amicales has tenido?
lunes, 19 de enero de 2009
La guitarra
¿Se habrán enfrentado al mismo problema George Harrison, Jonh Lennon, Brian May, Eric Clapton, Gustavo Cerati, y otros colegas? ¿Superarán estos escollos mis ganas de aprender a tocar guitarra? Hagan sus apuestas.

jueves, 23 de octubre de 2008
Magaly Medina sentenciada
Ella perdió la demanda que el futbolista Paolo Guerrero le entabló por difamación. Ella publicó una foto supuestamente tomada a las 2.07 de la madrugada en la que se le ve a él con una señorita paseando en la calle un día antes de un partido de la Selección Peruana, noticia con la que destruyó la reputación del futbolista y le hizo perder contratos millonarios. Él la demandó afirmando que la foto fue tomada a las 8 de la noche y no quebró ninguna regla, y la demandó con pruebas contundentes de que la foto fue tomada a las 8 de la noche. Ella no pudo demostrar su supuesta revelación y por eso perdió el juicio por difamación.
Esta noticia sorprendió a todos por lo siguiente:
- Hace décadas que no se sentenciaba así a un periodista por difamar.
- Magaly ha perdido muchos juicios antes y nunca se le dictó prisión efectiva.
- Ella es la persona más poderosa de la TV peruana.
Y, como suele pasar, el Perú se dividió. Por un lado los que defienden a Magaly y por el otro los que apoyan la sentencia de cárcel. Si a alguien le interesa la opinión de este minúsculo blogger ahora la conocerán.
El tema es realmente amplio, y trataré de sintetizarlo. El río que surca mi pensamiento sobre esto es la obra de Medina en la televisión: los frutos que ha dado en su trabajo. Y pienso que esos frutos son nefastos: ella convirtió la vida privada de las personas en un programa de TV. Y lo hizo orgullosa. Nos convirtió a todos en morbosos espectadores de la intimidad ajena. Nos hizo una sociedad ávida de ampays -término que su programa oficializó en nuestro idioma-. Metió nuestros ojos adonde nunca debieron llegar: los íntimos y privados errores ajenos. No nos importaba que rompiera hogares o hiriese afectos infantiles, solo nos importaba descubrir a los artistas malos (infieles, ebrios, lo que sea). El chisme se institucionalizó en el Perú.
¿Qué nos puede dar derecho a escarbar en esos errores? ¿Qué nos autoriza a difundirlos a todo el mundo? Que sean personas "públicas" no nos da derecho a dejarlos sin vida privada, personal. Y si en esa intimidad cometen errore, pues son de ellos, no de nuestro interés. Magaly no piensa así. Ella sostiene que esa basura debe mostrarse y así lo ha hecho durante años. Ganando cientos de miles de dólares, claro está.
Y una excusa para hacerlo es el bendito rating. Dice ella: «si da rating es bueno, quiere decir que a la gente le gusta». ¿Y si a la gente le gusta ver a los políticos defecar en sus baños hay que hacer un programa dedicado a ello? ¿Si a la gente le gusta ver a hombres golpeando a niños y mujeres habrá que crear un programa dedicado a ello en el prime time? ¡Claro que no! No todo lo que nos gusta es bueno. Y lo gracioso es que este argumento lo utilizó Medina para destruir a Augusto Ferrando hace años, y ahora ella vive aquello que le criticó a Don Augusto.
Los defensores de la Medina quieren hacerla ver como la mártir de la la libertad de prensa o como la patriota enemiga de los futbolistas nocturnos.
Yo aplaudo la sentencia contra ella esperanzado en que los valores morales están arraigados en esta tierra porque:
1. Sí es justa su pena: cometió un delito y los delitos se pagan. La cárcel efectiva por difamación está contemplada en el Código Penal q ayuda a regir nuestra convivencia civilizada.
2. No es ningún ataque a la libertad de prensa ni de expresión. Por el contrario, es una enseñanza a los medios de q para informar hay q ser responsables. Yo prefiero una prensa responsable q una irresponsable. No se está cuestionando la libertad de informar sino q se está recordando q la información necesita ir de la mano con la verdad.
3. No es una cortina de humo. ¡Qué decepcionante ver a congresistas de la República perder el tiempo buscando 5 pies a un gato! Es una coincidencia de fechas, nada más.
4. La supuesta víctima es una soberbia de primera. Se le derrama por los poros su supuesta superioridad. Pero como no es dueña de la verdad su soberbia tiene q derretirse ante el Sol q es la verdad y lo bueno. Ella tiene un estilo de vida dirigido por el poder q le da el rating, es bueno y necesario q se tope con un golpe duro para q revise su vida y el daño q alegremente le hace a personas y familias –y con ello a un país- por ganar rating y dinero. Es triste q personas vivan de las desgracias ajenas. Ella vive de eso.
5. “Deben meter presos a los asesinos, ladrones y violadores, no a los periodistas”, se ha escuchado mucho. ¡Claro que sí! Todos ellos deben pagar sus delitos. Pero los periodistas que difaman y no se retractan también son –pese a quien le pese- delincuentes que deben ser sancionados. Si no viviríamos en un sistema legal que solo castigaría a los más malos, y a los que son “menos malos” se les dejaría libres para que sigan perfeccionando su maldad.
6. A ella se le advirtió q lo suyo no es bueno. El lunes Cecilia Valenzuela transmitió la entrevista q le hiciera 10 años atrás en la q le advertía a la Medina q su periodismo era nocivo y q ejercer el periodismo requiere tener límites éticos. Ni eso ni nada hicieron q la farandulera reflexione y aproveche su trabajo para enseñar en vez de destruir. ¡Qué bajo podemos caer los seres humanos!
7. Paolo Guerrero le ha dado un mensaje clarísimo: si ella se retracta él retira la denuncia. Un ser humano sensato aprovecharía esa benevolencia para salvarse y para demostrar q dentro de sí tiene humildad. Pero los soberbios no aprovechan esas oportunidades. A llorar al río entonces.
8. Esto debe ser un llamado de atención a toda la sociedad: ¿qué valores vivimos? ¿Cómo queremos q sea este país? ¿Qué está bien y qué está mal? Espero q en medio de este revuelo quede claro q lo q Medina hacía era destructivo para cualquier sociedad.
9. La Medina debe aprovechar el encierro para pensar. Pensar mucho. Si es inteligente sabrá conversar consigo misma y salir convertida en un ser más humano.
Lo dejo ahí por ahora.
Invito a todos los lectores (que ya deben ser algo de 3 ó 4 personas) a que dejen su opinión. ¿Gracias?
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Un aporte buenísimo: el periodista Humberto "Beto" Ortiz publicó una carta dirigida a Magaly que resume lo que muchos le diríamos a tan equivocada periodista. Yo discrepo muchísimo con Ortiz en temas grandes y serios, pero en esta oportunidad y en este tema concuerdo plenamente con él. Además, es un gran exponente del buen escribir. Ahí va pues su Carta Abierta.
ESTIMADA ENEMIGA
Carta abierta para una estrella que tocó tierra
Magaly :
Tu desgracia nos dio el rating más alto de toda nuestra historia: quince puntos. Para ti, que estás tan acostumbrada a las grandes cifras seguramente sonará a poquita cosa pero para nosotros constituye una modesta victoria. ¿Quince puntos a la medianoche? Olvídate. Motivo suficiente para salir a chupar hasta morir a algún lugar muy público, libres ya de ese miedo pueblerino a que algún agazapado camarógrafo tuyo nos ampaye para que luego tú nos condenes sin piedad al paredón. Libres de delirios de persecución. Libres de lunas polarizadas, libres de sobresaltos, libres de paranoias…pero mejor dejemos de estar hablando tanto de la libertad.
Tu desgracia –fíjate qué ironía- fue lo mejor que le pudo haber pasado a nuestro programa. ¿Te has puesto a pensar en qué salvajes son las extrañas reglas que gobiernan nuestra existencia televisiva? Tu vergüenza, tu humillación pública, tu calvario fueron para nosotros un vigoroso reconstituyente, un cóctel vitamínico, una auténtica inyección de vitalidad: catapultaron las cifras de nuestra sintonía hasta picos de 30 puntos en el sector AB que, como bien sabes, es el público que más le interesa a los anunciantes porque es el que compra más, porque es el que más tiene. No serías el personaje más poderoso de la tele sin él.
La gente que –desde hace 11 años- te sigue fielmente, noche tras noche, puedes apostarlo, fue la misma gente que nos sintonizó, la que asistió al desmenuce detallado de tu inexorable desbarrancamiento: tu sólido AB, por supuesto, tu público devoto –para no decir cautivo que sonaría a mofa- esa misma hinchada tuya que a las 11 de la noche corrió esta vez a abarrotar nuestras tribunas y no pareció condolerse demasiado de que ahora la indefensa y temblorosa cristiana a la que tocaba el turno de ser el bocado de las fieras fueras tú. Sonará un poquito ruin pero tú sabes que es la verdad, la verdacita pura y dura: tu tragedia vende, Magaly. Y vende que da miedo, como pan caliente, Aquella noche, tu personal infierno se convirtió en la mejor alternativa de entretenimiento para miles de familias peruanas. Pero no me malentiendas. No es nada personal. La farándula es así. Tú y yo somos periodistas y nos entendemos. Así es nuestro trabajo y tú lo sabes. Así es Chollywood. Tú eres una persona pública. Y ya se sabe que todo, absolutamente todo lo que le pase a las personas públicas es noticia. No sabemos hacer otra cosa: nos limitamos a mostrarle al público la realidad, por más triste o cruda u horrenda que parezca, nos limitamos a hablarle con pruebas, con testimonios, con i-má-ge-nes. Y si no les gusta lo que ven pues… son todos libres de usar el poder del control remoto, ¿no es verdad?
Pero nadie cambió de canal para no verte llorar. Todos te vimos. Nadie hizo zapping mientras, con un abismo creciéndote en el pecho y las manos crispadas, cruelmente esposadas, intentabas disimular la inminencia del llanto camino de esa ominosa soledad que apenas te abría sus pesadas puertas. Nadie cambió de canal en señal de compasión o solidaridad contigo. Al contrario, al verte así se quedaron todos fascinados, hechizados, alelados, pegados, recontra pegados, cual si se tratara de la escena cumbre de la mejor telenovela brasileña. Tus lágrimas fueron del más completo agrado de nuestra exigente audiencia. Tu desesperación fue su solaz, su éxtasis, su vacilón. ¿Suena monstruoso? Son gajes del oficio, colega. Yo no inventé las reglas. Es así como funciona este negocio: bien lo dice la inmortal sentencia de Santa Mónica Adaro: Business son business, remember?
Tu pesadilla ha terminado convirtiéndose en el escandalete del año. Tu dolor y el de tu familia son hoy el chismecito de moda, el temita obligado de todas las sobremesas, de todas las tertulias de café, eres la comidilla favorita de la temporada. Tu encierro vende montañas de periódicos, genera jugosos dividendos para todos, hace –en suma- mucho bien. Tanto que hasta nos ha hecho desear en secreto, culposamente, que tu martirio se prolongue muchas semanas, muchos meses. Que dure hasta que la gente se aburra y bostece y se canse de la monotonía de verte desangrándote al infinito y nos exija una nueva víctima en su menú. No nos odies si, en secreto, deseamos que tu pena dure, por lo menos, hasta que el canal nos renueve el contrato por un año más. Si –con tu ayuda- las cifras de audiencia siguen así, quizá hasta nos ligue un buen aumento.
Bueno, basta. Ya estuvo suave. A estas alturas ya te habrás dado perfecta cuenta de lo que te estoy tratando de decir: no celebré tu crucifixión como tú alguna vez celebraste la mía en medio de globos, pica-pica y serpentinas, No me reí a carcajadas. No di de brincos. No propuse un brindis. No bailé el tao-tao. No aplaudí. Pero para serte absolutamente franco, tampoco me eché a llorar ovillado -como un feto en un rincón- como sí recuerdo haberlo hecho las innumerables veces en que complaciste tu ego a fuerza de hacerme mierda ante todo el país y de exigir para mí, golpeando la mesa, muchísimos años de cárcel. Y así como siempre supiste que Paolo Guerrero no se amaneció juergueándose, que Déborah de Souza no era una vil estafadora, que Claudia Cisneros jamás destruyó ningún hogar, que César Ritter se defendió porque ordenaste que lo provocaran adrede, que Pietro Sibille no acuchilló a su vecino ni vendió nunca pasta básica, que a Yesabella la sembraste con Lalito Arancibia, el fumón de la cuadra de Ney en Salamanca al que luego tuviste que esconder de la prensa en Puerto Palmeras y que la famosa trampa del Tenchy Ugaz llegó hasta Trujillo con pasaje pagado por ustedes, llevada de la manito por tus fieles chacales….así como, en el fondo de tu improbable corazón sabes todo eso, sabías perfectamente que estabas mintiendo cuando tu boquita letal me acusaba de ser una amenaza para los niños. Sabías –porque eras mi amiga- que no soy violador ni depravado sino apenas gay.
Y lo sabías porque yo mismo te lo había contado. Porque eras mi amiga y yo te lo había confiado décadas atrás como lo hice siempre con mis amigos. Sabías que yo había decidido que mi madre –enferma, además- no lo supiera, porque temía que nunca lo iba a comprender y quería ahorrarle ese sufrimiento inútil que tú –no sé con qué derecho- decidiste infligirle tergiversándolo todo, ensuciándolo del modo más infame, agravándolo al máximo, elevando su aturdimiento y su confusión a la millonésima potencia. Ahora que mi mamá ya murió, (y yo deseo que eso no te ocurra estando lejos de su lado como hoy estás), no esperarás que te lo agradezca: me sacaste del closet a patadas para arrojarme de cabeza al desagüe. ¿Sabes cuánto tarda uno en sacarse esa mugre de encima? ¿Cuánto hay que esperar para que ese olor –y ese dolor- se disipen y puedas volver a salir a la calle sin que la gente te escupa por algo que nunca hiciste? ¿Sabes cuánto hay que esperar para poder volver a vivir en paz? No lo sabes. Te lo cuento: Años, décadas, una vida y, a veces, más. La vida entera a veces no alcanza para curarse, para pararse, para limpiar lo que a ti te toma un par de minutos enmierdar.
Un consejo: no trates de convertirte en un símbolo de la libertad de prensa porque sabes, de sobra, que no lo eres. Eres el símbolo de muchas otras cosas, pero de eso no. Nadie te está amordazando ni censurando, nadie te está usando de cortina de humo ni hay ninguna mano negra detrás de tu caso como tratan de hacerte creer tus ayayeros solitarios: esos tragicómicos figurettis que ahora salen a defenderte con una pasión tan genuina como la que anima a ese par de náufragos fujimoristas, tan amiguitos de tu Nakasaki o a esa lamentable portátil barraconera y tebeciana que te lanza porras por cinco luquitas para tener con qué fumar. ¿Quiénes son tus amigos ahora? ¿Alex Otiniano, Monique Pardo, Lúcar, Pajarito? Abre los ojos. ¿Tu amigo Bayly ha declarado a tu favor?, ¿tu amigo Hildebrandt?, ¿Quién recolecta firmas de intelectuales notables para exigir tu liberación? ¿Dónde está la fila de los líderes de opinión dispuestos a poner por ti las manos al fuego? A tu canal no le importas tú, le importa la plata que le generas, ¿o acaso no leíste la carta que le mandaron a la jueza aclarando que no pagarán la reparación civil porque "no tienen ninguna relación laboral contigo"? Estás solita, Magaly. Sola con tu alma. Fíjate qué extraordinaria oportunidad: aprovecha ahora que has vuelto a ser una NN entre las reas para zambullirte hacia adentro y ponerte a buscar y, quién sabe, reencontrarte con la que antes fuiste, la que creíste haber perdido para siempre en medio de tanto psiquiatra, tanto Louis Vuitton, tanta alhaja y tanta cirugía.
No te creas el cuento de que –como tan legendariamente declaraste a la radio al salir del juzgado- estás «pagando el alto precio de decir la verdad en el Perú». Juaaaat? Estás pagando el alto precio de no decirla y lo sabes. Saltaste muy alto, tigresa. Calculaste mal. Te alucinaste más bacán de lo que eras y cagaste. Nada más. Y ahora estás pagando la misma factura que a mí me tomó cuatro largos años pagar: la factura de la crueldad que –créeme- es la factura más cara de todas. Cancélala, Magaly. Depón tu soberbia. Apágate un poquito. Ya no te envalentones. No te achores, no guerrees: ya perdiste. Aquiétate. Serénate. Cómete tu cana, mamá. Calladita. Suavecita. Caballera. Toca fondo sin roche. Sin temor al qué dirán. Nada demasiado malo te ha de pasar. Y si una noche, durmiendo en el piso de tu celda, sueñas con Dios pídele que bendiga tu soledad. Antes de lo que nadie se imagina, saldrás libre y tu hijo y tu vieja estarán esperándote con flores en la puerta. Entonces entenderás que fuera de eso, no tienes nada. Y volverás cambiada, renacida, mejorada y seguro que –habiendo vivido todo lo que aún te falta por vivir- escribirás tu best-seller y tendrás más éxito que nunca. Pero esta vez te lo pensarás dos veces antes de volver a esparcir más mentira, más odio y más dolor en este pobre país que ya tiene demasiado.
Ya no llores, Magaly. Resiste.
Beto Ortiz
lunes, 13 de octubre de 2008
Lo peor: lo que más me molesta
Sin orden de desagrado, estas son algunas:
1. El claxon sin razón. En general todos los ruidos innecesarios.
2. Los Nextel a todo volumen. Tanto su pitido como el ruido del interlocutor a todo volumen. Como si fuese muy difícil bajarle el volumen al aparatito.
3. Los frescos q estacionan su carro sin importarles si obstruyen a otro carro o a los peatones.
4. La amnesia política de los peruanos.
5. Los que hablan por celular gritando. El micrófono del teléfono está a 5 cm. de la boca y algunos se desgañitan gritando.
6. El calor de verano.
7. Las películas extranjeras traducidas al español. La traducción es mala y le mutila al actor su talento interpretativo. Para eso están los subtítulos q, sin ser perfectos, son mejores.
8. Las malas traducciones de los títulos de las películas extranjeras. ¿Cómo terminó Ocean's Eleven convertida en La Gran Estafa?
9. Los titulares de los periódicos chicha. Y todo el contenido.
10. El spam telefónico. Me refiero a los recontra espesos de los bancos que te llaman al celular y te envían SMS para q te afilies a sus tarjetas de crédito.
11. La actitud de los futbolistas de reclamar al árbitro con gritos. ¿Acaso los árbitros pueden cambiar sus decisiones? ¿Acaso no son ellos la máxima autoridad? En el poco fútbol europeo q he visto no hay tales reclamos absurdos.
12. El olluquito con charqui y el trigo.
13. Estornudar.
14. El tráfico limeño.
En otro post pondré lo q más me gusta.
Y por favor, opinen ...
domingo, 26 de agosto de 2007
¿La mano de Dios?
- Lo hizo el mejor jugador del mundo.
- En la TV se ve que fue con la mano, pero el árbitro lo cobró como válido (no lo vio).
- Fue en un Campeonato Mundial, en el de México '86.
- Fue contra Inglaterra, enemigo bélico de Argentina, a sólo 4 años de la Guerra de las Malvinas.
- Ese partido lo ganó Argentina 2-1 y eliminó a Inglaterra.
Como se ve, tiene todos los elementos para ser polémico. Ya hacía años Maradona había aceptado q fue con la mano (imposible negarlo), pero me ha sorprendido el desparpajo con q lo ha repetido ahora. Lo ha hecho en Venezuela, entrevistado por su amigo (otro angelito) Hugo Chávez en su programa "Aló Presidente".
Las palabras textuales del futbolista:
«El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón, y robamos a los ingleses.» «Fue una jugada que me quedó alta la pelota y el marcador de punta de Inglaterra se la dio al arquero (Peter) Shilton y como yo no llegaba porque era chiquito y el arquero tiene la ventaja de agarrarla con la mano, le metí el brazo y atrás la cabeza y confundí al juez de línea y al árbitro». Añadió que, tras la mano, fue a festejar el gol y llamó a sus compañeros para celebrar la conquista en el medio de la cancha "y acentuar la confusión".
¿Alguien se ha puesto a pensar lo q esto significa? El super astro del fútbol acepta y defiende q para ganar es válido hacer trampa. Y este sujeto tiene miles de seguidores en el mundo, especialmente en Argentina. ¿Qué están aprendiendo los niños y adolescentes?
El Diego:
1. Hizo trampa. En el fútbol sólo puede usar las manos el arquero (y dentro del Área) y él no lo es.
2. Luego de hacerla no lo admitió sino q continuó mintiendo para engañar a los responsables de hacer justicia.
3. Involucró a sus compañeros en la mentira.
4. Se siente orgulloso de haberlo hecho.
Yo no recuerdo a un comentarista de fútbol discrepar con ese gol. Los he escuchado decir q "valió la viveza del latino" o cosas así, pero nadie ha dicho: "Lo q hizo Maradona está mal, y no hay por qué celebrarlo", es como una maldad aceptada. ¿Por qué? Pq el susodicho es El Diego, como si alguien tuviera licencia de hacer lo q quiera solo pq es el mejor. Bajo esa óptica, Pete Sampras podría jugar dopado, Shumacher podría manejar autos adulterados o averiar en plena carrera los de sus competidores, o Michael Jordan podría hacer canasta golpeando a sus marcadores y engañando al árbitro.
Encima le ponen de sobrenombre al gol: "la mano de Dios". ¿Qué tiene q ver Dios en esto? Es más bien La Mano del Diablo.
¿Cómo enseñarle a un niño q mentir y robar está mal, si celebramos la trampa mal llamada viveza latina? ¿Cómo pedirle a un muchacho q no copie en el examen, o a un político q sea honesto, si alabamos a un tramposo?
Dicen q "el fin justifica los medios", pero no estoy de acuerdo. ¿Acaso es lícito q para darle de comer a un pobre o a mi hija yo robe? No podemos justificar un acto malo solo porque éste sirvió para alcanzar algo bueno. Lo malo es malo siempre. Lo demás son cuentos.
En fin ... más pienso en este tema y más cólera me da, Y luego nos quejamos de q el mundo está mal. Y ni hablar de cómo un Presidente avala tamaña salvajada. Eso pinta una vez más la calidad moral del dictador venezolano. Aliado de los mentirosos y tramposos. Pero ése es otro cantar ...
Curiosamente, el segundo gol q Argentina le hace a Inglaterra en ese partido lo hizo también el 10, pero fue un gol no solo limpio, sino q es considerado (y estoy de acuerdo) el mejor gol de la Historia. Es un Señor Gol, es un golazo. Maradona empieza en su cancha, se lleva a medio equipo inglés, y antes de caerse se lleva al arquero, logra patear, y la mete. Una obra de arte. ¡Qué curioso!: en un mismo partido, el bien y el mal, la mejor de las bellezas, y la peor de las bajezas. Así es la vida realmente, el bien y el mal juntos. ¿A cuál elegimos?
Espero q sepamos elegir lo correcto siempre.
Video de La mano del diablo
martes, 5 de junio de 2007
Mi música
Mi primeros recuerdos van a 1984 ó 1985, cuando en nuestra casa vivía mi primo César, mayor q yo (yo era un escolar de primaria y él un universitario), y q traía a casa los discos 45 q conseguía. Eran la salsa de la época y también rock en inglés. Recuerdo q yo, niño aún, me molestaba de tener q escuchar esa música, y hasta peleábamos por eso. Cuando él ponía música en la radio a todo volumen en la sala yo la pasaba mal, pero hasta ahora no sé si era porque no me gustaba o si era una reacción de chibolo contreras. Hasta q llegó a casa el disco Lágrimas, salsa de Roberto Blades. Ésa sí me gustó y bastante.
Pasado ese primer descubrimiento llega la adolescencia en simultáneo con el apogeo del rock en español. ¡Qué época! Ciertamente, si hubiera yo sido más extrovertido y aventurero habría pasado muchas horas en conciertos o fiestas de la época, porque la música que llegaba de Argentina, España, etc., y la q se hacía en el Perú era realmente buena y me encantaba. Cómo olvidar a Enanitos Verdes, Los Abuelos de la Nada, G.I.T., Miguel Mateos y Zas, Virus, Miguel Ríos, los magistrales Soda Stereo, los inigualables Hombres G (capítulo aparte), Los Prisioneros, La Orquesta Mondragón, Río, Dudó, Jas, Trama, Arena Hash, etc.
Toda esta gente q hizo música extraordinaria vive en mi memoria con mucha fuerza y cariño, pero lamentablemente suenan poco en las emisoras locales. Sin embargo, hay 2 radios q hacen su esfuerzo por pasar esta músico. Por un lado la Ñ (100.1 FM) pone las más conocidas pero repite mucho y deja de lado a las q sonaron poco pero q igual dejaron huella. Y la otra emisora es Radio Bacán (www.radiobacan.com, y 1130 AM). Ésta me parece superior a la Ñ, pero tiene la gran desventaja de q no está en la FM, pero igual los nostálgicos nos las arreglamos para escucharla.
Los 80s también estuvieron marcados por la admiración q me despertó una cantante estadounidense muy joven: Debbie Gibson. Sencillamente, me encantaba. Yo era su fan enamorado. La chica era (es) sólo 3 ó 4 años mayor q yo, y hacía una música bonita, con buenas letras, y con el plus de q eran compuestas y cantadas por ella, y también las bailaba. La chica tenía talento, y no era un típico producto fabricado. Era muy guapa, dicho sea de paso. Ahora la he encontrado en YouTube, y al escucharla cantando en vivo Lost in your eyes subiéndose al piano recordé esas épocas con los ojos mojados. ¡No te mueras nunca, Debbie!
Pasaron los 80s, y en los 90s nació en mí otra pasión: The Beatles. Pero éstas son ya palabras mayores.
No recuerdo bien cómo empezó la adicción. Llamémosla mejor: beatlemanía. Lo q recuerdo es q llegó a mis manos un cassette de ellos q me gustó bastante. Empecé a interesarme por ese grupo, y encontré más elementos interesantes: su historia, sus miembros con sus respectivas características y diferencias, las letras de sus canciones, su melodía, y la simplicidad y belleza de sus composiciones. En su primera etapa hacían música con sólo 2 guitarras, 1 bajo, y la batería. Pero los factores genialidad y talento hicieron la diferencia en ellos, pues con esos sencillos instrumentos interpretaban música q limita con la perfección. Y todo hecho por ellos. Alguna vez le preguntaron a John cuánto tiempo le dedicaban a ensayar, y él respondio q para qué, si ellos componían sus canciones, las grababan, y las tocaban en público no necesitaban ensayar. Cosas de genios.
Empecé a pedirle a mi mamá q me comprara uno por uno los cassettes originales de la banda. Recuerdo q costaban 5 soles (de los del primer gobierno de Alan), y ella los compraba en la tienda Scala Gigante q quedaba al costado del departamento de Lince en donde pasé mis primeros años. Y le pedí q me los comprara en orden, es decir: de acuerdo a como fueron lanzados originalmente los LPs 20 años atrás. Mi mamá me los iba comprando cuando se podía (no sobraba el dinero) y yo era feliz.
Recuerdo q un amigo del colegio me recomendó q para aprender las letras de las canciones me comprara los cancioneros Funky hits q vendían en los kioskos, y lo hice. Entonces empecé a comprender mejor las canciones, y cuando encontraba palabras desconocidas acudía al diccionario. Eso fue fundamental para q yo ahora pueda desenvolverme con tranquilidad en el idioma inglés. De los Fab Four aprendí mucho de la pronunciación y de la gramática inglesa, habilidad q es fundamental para un informático (y para todos en este mundo globalizado). Así me convertí en un mejor admirador de los Beatles. Me encantaba ver q no solo le cantaban al amor de pareja, como suele pasar en la música comercial, sino q le cantaban a familiares (Julia), a la vida personal (Help!, I'm so tired, I'm a loser), a la sociedad (Revolution), a la ciudad (Penny Lane), a hechos familiares (She's leaving home), etc. Y cuando se trataba de canciones "de pareja" no todo era "te quiero", sino q habían otros temas: no coquetees con otro (You can't do that), si empezamos prométeme esforzarte (If I fell), etc. y todo eso interpretado con una calidad espectacular. Yo desmenuzaba y desmenuzo en mi cerebro cada instrumento q interviene en las canciones, con lo q trato de acercarme mejor a la calidad musical de quien lo toca.
Los Cuatro Grandes de Liverpool dejaron, pues, una huella musical imborrable en mi vida. Son lo más grande q ha existido en la música. Les debo muchos grandes momentos. Yo era un niño pequeño cuando aquel desquiciado mató a John, pero cuando George falleció en 2001 realmente lo sentí, como si un amigo de la infancia se hubiera ido, y es que más o menos así fue. Podría escribir tanto de The Beatles ...
Una excelente interpretación de Yesterday, ¡con batería!
Continuaron los 90s y siguió la eufora. Por esa época la BBC lanzó la Antología y más material q los beatlemaníacos ya habíamos escuchado "caleta", como las grabaciones de los Fab Four en la BBC. Material q nos daba en la yema del gusto, y q a mí me significó más horas de disfrutar música incomparable (a pesar de ser sólo ensayos o grabaciones en vivo con mal sonido). Llegué a tener la colección completa en cassettes, y uno q otro CD; y repito: podría escribir tanto de The Beatles ...
Rubén cantando en vivo Juan Pachanga
LOdVG en Viña del Mar 2005. Noten la sencillez de Amaia.
