martes, 19 de febrero de 2013

Cómo deben vestirse los sacerdotes



Lunes por la mañana. Un muchacho católico que no fue a misa el día anterior (Domingo, día del Señor) va a una iglesia cerca de su universidad dispuesto a confesarse. Mira los confesionarios ... vacíos. A esa hora no hay misa en ese templo, por eso, en la primera banca se ve a un señor de barba conversar con una señora que se nota es muy piadosa. Uno que otro fiel camina o reza por la iglesia pero ningún sacerdote a la vista que pueda darle el perdón sacramental que este muchacho necesita y busca. Triste, con la carga de su pecado no absuelto, se va. Nunca se enteró de que el caballero barbado de la primera banca era presbítero.

En una provincia algo alejada de la gran ciudad los pobladores celebran la procesión del santo patrono del pueblo. Un padre de familia que hace mucho no se confiesa se ve tocado por el ejemplo del santo, se cuestiona y decide mejorar su vida, decide confesar sus pecados para que Dios lo perdone. Busca a un cura, recorre a la multitud que sigue a la procesión, nada. Se acerca al anda del santito. Nada. No se ve al padre. "Debe estar ocupado. Otro día será." Nunca supo que el hombre de pantalón jean, zapatillas y camisa verde que caminó a su lado en la procesión era el padrecito que tanto buscaba, el que podía devolverle la paz con la absolución.

Las realidades interiores no se ven por sí mismas, por eso necesitamos hacerlas evidentes mediante signos exteriores visibles. Un gran signo de esas realidades interiores es la vestimenta. Los ministros ordenados (diáconos, presbíteros y obispos) tienen, por decirlo de alguna manera, facultades especiales que la gran mayoría de seres humanos (los laicos) no tenemos. A ellos les ha dado el Señor la autoridad para actuar in persona Christi, en nombre Suyo. Por ello y por otras razones no menos importantes es que la Iglesia dispone que los ministros ordenados usen una vestimenta distinta a la de los laicos, para que sean reconocibles, para que con solo verlos sepamos que estamos ante un sacerdote. En algunos casos, según su Congregación, el sacerdote se viste con lo que se llama hábito talar, en otras con la sotana, y en la mayoría de casos los curas se visten con pantalón oscuro (no jean), zapatos negros, camisa y clergyman. En cualquiera de estos casos basta mirarlos para saber que se trata de sacerdotes.

Pero sucede que algunos sacerdotes optan por vestirse como laicos. Dicen que "para hacerse más cercanos a los feligreses". No se dan cuenta de lo equivocados que están. Quiera Dios en su bondad que estas líneas sirvan para llamar a la reflexión y para corrección de los curas que se visten como laicos.

Cuando un sacerdote se viste correctamente está dando testimonio de varias virtudes: sano orgullo de su vocación, obediencia a las normas de la Iglesia, disponibilidad para atender a quien necesite un cura, muerte al mundo y a la vanidad, etc. Además, el solo ver a un hombre vestido como sacerdote o a una monja vestida como tal hace que nuestra mente recuerde a Dios. Es decir: con su correcta vestimenta hacen apostolado pues hablan de Jesús presente entre nosotros, con solo estar vestidos como lo que son.

Y lo que expresa sin darse cuenta un sacerdote vestido como laico, al menos para mí, es: vergüenza de su identidad, soberbia que desafía a las autoridades de la Iglesia, confusión sobre su identidad y vocación, coqueteo con el mundo, etc.

Dios me libre de juzgar las conciencias y de generalizar. No dudo de que muchos lo hacen con muy buena intención, pero recordemos que el fin no justifica los medios. Para acercarme a los fieles no puedo traicionar ni mi identidad ni a la Iglesia. Por el contrario, más cuestiona y llama a la conversión un consagrado feliz de vivir como tal en todo. Que me perdonen los presbíteros que se sientan ofendidos por esta reflexión, pero es mi deber y el de todo laico ayudar y corregir a los sacerdotes, no podemos ocultarles sus errores, necesitan nuestras oraciones y nuestras correcciones (después nos quejamos de que alguno se desvíe). Sepan que están en mis oraciones.

Alguien dirá: el hábito no hace al monje. Es cierto, pero el hábito identifica al monje, para eso es.

Recordemos también que la vestimenta religiosa no es opcional; el Código de Derecho Canónico establece su obligatoriedad.

Los fieles laicos necesitamos a nuestros sacerdotes. Por favor, déjense ubicar, vístanse como deben vestirse. Dios los escogió para un misión cuyo cumplimiento exige que sean reconocibles y testimonio de Su Presencia en el mundo. Para eso los escogió Dios. Para eso nacieron.

Update:

Luego de publicado este post encontré el documento "Directorio Para El Ministerio Y La Vida De Los Presbíteros" de la Congregación para el Clero, emitido en 1994. En este documento se explicita, en el numeral 66, lo siguiente:

«En una sociedad secularizada y tendencialmente materialista, donde tienden a desaparecer incluso los signos externos de las realidades sagradas y sobrenaturales, se siente particularmente la necesidad de que el presbítero — hombre de Dios, dispensador de Sus misterios — sea reconocible a los ojos de la comunidad, también por el vestido que lleva, como signo inequívoco de su dedicación y de la identidad del que desempeña un ministerio público. El presbítero debe ser reconocible sobre todo, por su comportamiento, pero también por un modo de vestir, que ponga de manifiesto de modo inmediatamente perceptible por todo fiel —más aún, por todo hombre— su identidad y su pertenencia a Dios y a la Iglesia.

Por esta razón, el clérigo debe llevar « un traje eclesiástico decoroso, según las normas establecidas por la Conferencia Episcopal y según las legitimas costumbres locales». El traje, cuando es distinto del talar, debe ser diverso de la manera de vestir de los laicos y conforme a la dignidad y sacralidad de su ministerio. La forma y el color deben ser establecidos por la Conferencia Episcopal, siempre en armonía con las disposiciones de derecho universal. 


Por su incoherencia con el espíritu de tal disciplina, las praxis contrarias no se pueden considerar legitimas costumbres y deben ser removidas por la autoridad competente.


Exceptuando las situaciones del todo excepcionales, el no usar el traje eclesiástico por parte del clérigo puede manifestar un escaso sentido de la propia identidad de pastor, enteramente dedicado al servicio de la Iglesia.»


sábado, 17 de noviembre de 2012

Cómo vestirnos los laicos para la Santa Misa


Es bien sabido que las formas externas de las personas expresan sus características interiores; aquéllas se ven, éstas no. Si mi interior está desordenado lo más probable es que mi apariencia exterior lo refleje: poca higiene, rostro desaliñado, ropa descuidada. Pero si estoy bien por dentro me será lo más natural estar limpio, bien vestido y con buen semblante. Y es que, lo queramos o no, siempre evidenciamos de alguna manera lo que tenemos dentro. Y un elemento que utilizamos para mostrar nuestro interior es la vestimenta. Con la ropa que escogemos usar podemos mostrar respeto ante una realidad externa a nosotros (una persona, una fecha, un evento, etc.). Con la vestimenta que llevamos mostramos qué tanto nos hemos preparado para una de esas realidades y qué tanto nos interesan o nos generan respeto.

Con el tiempo cada sociedad ha construido los protocolos que dicen qué vestimenta es correcta para cada situación. Nos ha quedado claro que para una entrevista de trabajo la vestimenta elegante es obligatoria, lo mismo que para una boda, una reunión con alguna alta autoridad o para las funciones de ópera. Mostramos mucho respeto ante un difunto y sus deudos yendo a un funeral con ropa elegante. Si vamos a una fiesta lo que buscamos es sentirnos cómodos con la ropa; para el deporte se hicieron las zapatillas, las camisetas, los pantalones cortos. El bombero usa ropa especial en su trabajo, lo mismo que el médico. El personal militar tiene un uniforme para las prácticas, otro para almorzar, otro para salir del cuartel, porque cada situación es distinta y merece un respeto distinto, hay disciplina de por medio, es lo correcto. Ridículo el anciano que se viste como adolescente o la muchacha que se arregla como abuela. Cada situación tiene una vestimenta adecuada para ella, con la que mostramos nuestro mundo interior y el respeto que nos genera esa situación.

Los católicos sabemos que en cada partícula de pan y en cada gota de vino consagrados por el sacerdote están el sacratísimo Cuerpo y la bendita Sangre del Señor Jesús. Durante 2000 años la Eucaristía ha sido, es y será lo más sagrado que podemos tener en esta vida. Inmenso, imposible de consolidar, es todo lo que los santos (Romanos Pontífices, obispos, sacerdotes, cardenales, religiosos, monjas, Padres y Doctores de la Iglesia, laicos, etc.) han escrito sobre la grandiosidad de la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Dios hecho pan y vino, anticipo de las realidades eternas, fuente y cumbre de la vida eclesial, el Cordero que quita el pecado. ¡Sea por siempre bendito y alabado mi Jesús sacramentado! El corazón humano no deja de agradecerle a Dios Amor tan excelso regalo.

Ante tan inmerecida grandeza que Dios le ha dejado a su Iglesia, sus integrantes buscamos ser siempre dignos de ella. Bien sabemos que desde los inicios del cristianismo la Iglesia, en palabras del apóstol San Pablo, exhorta a estar bien preparados para recibir la Comunión Eucarística; quien comulga el Cuerpo y Sangre estando en pecado come su propia condenación. Hay que tener la actitud interior (de fe, esperanza y amor inacabable) y un estilo de vida que nos permitan acceder al sacramento. Y en lo externo también buscamos estar a la altura. El sacerdote usa ropas especiales, sagradas, para celebrar la misa y para exponer el Santísimo Sacramento. Los ritos son muy hermosos y los objetos que se usan en la misa y en la adoración eucarística son muy prolijamente preparados y cuidados. Porque la Eucaristía nos genera el mayor de los respetos, nos conmueve, nos dobla las rodillas.

¿Por qué, entonces, la mayoría de las veces nuestro vestir en la sagrada misa no expresa el respeto que le tenemos a Jesús Eucaristía? Ante tan excelsa presencia deberíamos prepararnos interior y exteriormente. Nuestra apariencia externa debe estar a la altura (en lo posible, pues somos enanos ante la gigantez de Dios) de la experiencia que celebramos: la misa. Pienso que los católicos debemos ser especialmente cuidadosos de la forma como nos aseamos y vestimos para ir a misa. Vestirnos bien para ir al sacrificio del altar es vestirnos para Dios, y debe expresar el amor que le tenemos (sobre todas las cosas y personas) y el respeto que nos genera. Y no estoy pensando en los católicos “de domingo” (aquellos que no tienen aún mucho interés verdadero por una vida cristiana coherente, radical, hasta la santidad); pienso, por el contrario, en los católicos “practicantes”, los que tenemos las cosas más claras, los que llevamos buen tiempo queriendo ser santos. Hay entre nosotros, hombres y mujeres, el hábito de ir a misa mal vestidos. Hacemos un esfuerzo en la vestimenta en matrimonios, en misas celebradas por obispos u otras ocasiones especiales, pero a la misa dominical usualmente vamos como si fuéramos a un parque u otro ambiente lúdico.

Se ha metido entre nosotros un criterio que dice: “hay que ser connaturales con las personas que nos ven, no hay que parecer exagerados”. Y así terminamos yendo a la misa en jean (casi siempre desteñido), zapatillas o sandalias, camiseta, etc. Y en verano inclusive utilizamos pantalones cortos. Hombres y mujeres vamos gritándole con nuestra ropa a los demás que Jesús Eucaristía nos despierta tanto amor que nos vestimos así para Él. Parece que nos preocupa más agradarle al mundo (“hay que ser connaturales”) que agradarle a Dios. Sí, a Él le gustan los corazones puros y las obras de caridad, pero quien vive esto también se preocupa de vestirse bien para Dios, para sí mismo y para los demás. Parece que nuestra comodidad está por encima del sentido común y del respeto que merecen Dios y todo lo sagrado. Ciertamente el hábito no hace al monje, pero lo identifica y evidencia disciplina.

Defiendo que a celebrar el Banquete Pascual debemos ir con la vestimenta adecuada. Y los varones podemos mostrar respeto usando camisa, pantalón de tela y zapatos (no zapatillas ni sandalias), todo de colores sobrios. Lo mismo en invierno que en verano. Y las damas, pues creo que los pantalones (o similares) apretados no encajan en el concepto de sobriedad y recato. Que Dios y los demás vean que nos hemos preparado interior y exteriormente para la misa; así se evangeliza mejor que siendo “connatural”. El mundo requiere gente que le hable de Dios, gente que muestre respeto interior y exterior a lo divino, pero si esa gente (nosotros, los cristianos) no está a la altura ni por dentro ni por fuera pues la semilla no será bien sembrada. Y si alguien se va a alejar de la Iglesia porque nos ve bien vestidos para la misa pues no está preparado para entender lo que es la Fe, quizás quiere un Evangelio que se adapte a él y no al revés. Vistiéndonos bien seremos buen ejemplo para los hermanos en la Fe y evangelizaremos mejor.

También debemos cuidarnos del "formalismo" que nos lleva a preocuparnos excesivamente de las formas externas descuidando el interior. Que Dios nos libre también de esto. Y que nos libre también de corregir sin caridad a quienes no llevan las formas exteriores adecuadas; solo Dios conoce las razones que explican cada conducta. Puede haber razones impuras o también ignorancia, pobreza material, un imprevisto, un mal momento anímico o espiritual, etc. Si hay que corregir que sea sin fariseísmos.

Exhorto, entonces, a todos los católicos a que usemos siempre la ropa apropiada para cada situación y que a misa vayamos muy bien vestidos, con respeto y decoro, como lo harían Santa María y San José. No pongamos excusas, exijámonos.

jueves, 7 de junio de 2012

The Beatles remasterizados

Para los no beatlemaníacos esto debe sonar un poco a japonés o mandarín, pero mis colegas de "vicio" me entienden.


Anoche tuve por fin la oportunidad de escuchar un CD remasterizado de The Beatles. Es el primero que he podido escuchar pues es el primero de la colección de remasterizados que estoy comprando.


Venía postergando desde hace 2 años y medio la compra de la colección hasta que por fin se concretó. Estoy comprando el Box Set Mono en USA y los 4 CDs stereo que ahí no están incluidos los estoy comprando en Lima. Hay mucha expectativa por saber si de verdad la remasterización había generado un sonido nuevo en el catálogo de los Fab4. Dediqué buen tiempo a leer muchas opiniones sobre el nuevo sonido y eso me hacía comer más ansias.


Hasta que anoche escuché en mi sala, en el equipito de sonido que me acompaña desde hace más de 10 años, el "Abbey Road" remasterizado. Mi conclusión: im-pre-sio-nan-te. Realmente parece otra banda u otra grabación. Los ingenieros de sonido encabezados por George Martin han logrado un resultado buenísimo.


Los de mi generación crecimos admirando y escuchando a la mejor banda en versión CD, que, recientemente llegada (1987) reemplazó a los vinilos originales. Yo los conocí en cassette, pues mi mamá me compraba uno de vez en cuando en mi adolescencia. Luego salieron los CDs y era el salto obligado, lo lógico era tener el catálogo completo en el nuevo formato CD que prometía un nuevo sonido más limpio. Y en la práctica la diferencia entre mis cassettes (originales, por supuesto) y los CDs era mínima, solo se corrigió el siseo propio de las cintas e inexistente en cualquier CD, pero fuera de ello todo igual.


Cuando en 2009 se lanza el catálogo completo remasterizado la duda de todos los beatlemaníacos era la misma de 1987: ¿habrán mejorado el sonido? Y la respuesta, según mis oídos es un rotundo Sí.


Después de escuchar el "Abbey Road" y algo del "Yellow Submarine" me quedó una sensación de gratitud para con los responsables del proyecto. El audio es más nítido, le han dado más volumen a los bajos (Paul era y es buenísimo tocando el bajo, instrumento poco apreciado), la batería de Ringo suena más potente, las voces más claras, algunos errores corregidos, y en general todo suena mejor. Hay sonidos que me parecían nuevos en canciones que he escuchado muchísimas veces. El resultado es, como lo vengo diciendo, buenísimo, altamente recomendable. No en vano el proyecto fue aprobado en sus inicios y al final por Paul, Ringo y por las dos viudas.


Nuevo motivo para seguir admirando a The Beatles, renovados, recargados. Son realmente buenos, son grandes. Yo les tengo una admiración musical difícil de expresar; tienen demasiado talento.


Y todo esto luego de escuchar solo un CD. Estoy esperando que me llegue el Box Set que, además de ser remasterizado es versión mono, no stereo. Los Beatles grabaron en mono y así suenan mejor.


¡Beatles forever!



jueves, 29 de julio de 2010

Little Child (The Beatles, 1963)

En este post quiero dedicarle unas reflexiones y recuerdos a mi princesa Daniela, a poco de haber ella cumplido 5 años de vida, aunque es injusto contar la edad desde el nacimiento, pues como sabemos la vida nuestra empieza desde la unión de espermatozoide y óvulo en el vientre materno, así q mi niña tiene algo de 5 años y nueve meses de vida.

Con su llegada a nuestra vida llegaron muchos cambios, pues a este joven padre y a su esposa nada los preparó para tal responsabilidad. De hecho fuimos el primer matrimonio dentro de nuestro grupo de amigos q se casó y el primero en encargar familia, y las muchas conversaciones previas resultaron poco, aunque no por ello desechables, sino todo lo contrario, ante lo q significó el nacimiento de Daniela. Ella llegó como un vendaval a cambiarnos todo, para bien, para mejor.

Yo esperaba q Dios nos envíe una niña, pues algo en mi interior me predisponía a ello. Mi esposa, abierta como yo a lo q Dios quisiera, anhelaba un niño, y cuando fuimos a una de la ecografías en donde ya se vería el sexo del bebé me emocioné bastante al saber q esperábamos a una nena, fue un baldazo de alegría q no pude contener. Tocaba ahora preparar su habitación, su ropa, y todo lo q logísticamente necesitaría. Imposible olvidar la gran ayuda de las amistades en este proceso: desde consejos invaluables hasta un día entero de trabajo pintando ellos la habitación de Daniela pocos días previos a su llegada. Esos gestos no pensados, no calculados, sino espontáneos y frescos son los q fortalecen las relaciones entre personas, evidencian q adentro de los corazones hay verdadero amor, dispuesto a entregarse a los amigos necesitados. Mi gratitud eterna a ellos.

La princesa nació, a Karin se le complicó un poco el útero luego de la cesárea pero, nuevamente por bondad de Dios, no pasó a mayores el tema. Y empezaron a manifestarse los cambios prácticos en nuestras vidas: controles periódicos con la pediatra, aprender a cambiar pañales, aprender inclusive a cargar a la bebé, etc. Recuerdo q yo no sabía cargarla y me daba miedo hacerlo; Karin me iba enseñando hasta q desarrollé una habilidad especial para cargarla, tanto q cuando la nena lloraba yo aplicaba esa técnica de carguío y automáticamente se tranquilizaba.

Siempre le rehuía yo a la tarea de cambiar pañales, sobre todo si había pufis de por medio, pero finalmente lo hacía con ayuda de Karin o de las abuelas o de Kenny, hasta q un buen día (cuestionable lo de “buen”) llegó mi prueba de fuego: Karin había salido a trabajar y me quedé solo con mi cachetona, llegó la noche y con ella un derrame estomacal de campeonato, como no me quedaba más opción q asumir en soledad el cambio de pañal pues me dispuse a hacerlo. La eché en su cambiador, preparé algodón, pañitos húmedos, crema y agua tibia, traje el pañal limpio y empecé la faena. A mi inexperiencia se sumó el hecho de q Dani se movía demasiado, lo q dio como resultado q todo su cuerpo (todo) y su ropa terminaron embarrados, parte de mi ropa también y el suelo repleto de paños embarrados de la misma desagradable materia. Ese cambio de pañal me tomó muchísimo tiempo, no sé cuánto pq perdí la noción, y dejé el aromático olor por todo el departamento. Yo quedé exhausto, gasté abundancia de paños y algodones, y dejé el olor por todos lados. Karin regresó del trabajo y se rió de mí más tiempo del q me tomó cambiar el bendito pañal.

Esa es una de las muchas anécdotas. Luego hemos aprendido a darle de comer, a bañarla, a peinarla, a hacerla dormir y muchos etcéteras. Aprendí yo a inventar cuentos para ayudarla a dormir, a calmarle el llanto, a pasearla. Tantas cosas. Uno no nace sabiendo estas cosas pero quien nace para ser padre/madre tiene como un chip incorporado en el alma para asumir con valentía y alegría tales roles. Todas estas cosas son un cambio total de esquemas y hábitos, a los flojos como yo nos cuesta más trabajo, pero todo esfuerzo es corto cuando uno ve el resultado dibujado en su carita de traviesa. Y en lo personal, sé q cada una de esas cosas exigentes me realiza.

Pero la valentía y la alegría de las q hablaba suelen abandonarme cuando se trata de enfermedades. En ese tema soy bien cobarde, lo q evidencia un problema de mi psicología q debo trabajar en aras de la responsabilidad. Me sucede q ante algún síntoma de desperfectos en la salud de mi nena yo me descompongo: me preocupo en exceso, me pongo triste y de mal humor, y quiero llevarla de inmediato al médico. No tengo más justificación para ello q el deseo de un padre de ver a sus hijos siempre sanos. Pero felizmente tengo a Karin q me hace poner los pies en la tierra pues en eso es mucho más tranquila. Y yo sé q he progresado en ese tema, pero debo llegar al nivel óptimo. Más cuando me veo muy acompañado por Dios en estos trances: tenemos un buen seguro médico, Danielita tiene un muy buen pediatra, no nos falta medicinas, etc. Toda enfermedad q se ha atrevido a entrar en el cuerpo de mi cachetona ha sido derrotada por, repito, bondad de Dios. Confío en q saldré airoso en este proceso, triunfo q además es un requisito para planificar al hermanito o hermanita de la primogénita.

También está el acompañarla en su proceso de maduración interior. Ella tiene q ser una niña de psicología sólida y fuerte lista a buscar y encontrar el destino para el q ha nacido, y eso tiene q trabajarse desde niña y son muchas las variables q entran en juego. Están los cuidados de sus padres, las atenciones de las abuelas, las relaciones con otros familiares y amigos. Entran también la socialización con sus compañeritos de Nido, la cantidad y calidad de televisión q puede consumir, sus juegos, etc. Las misses y psicólogas del Nido nos dan sus observaciones y recomendaciones, y yo pregunto: ¿a nosotros en nuestra niñez nos hacían todas esas evaluaciones? ¿También a nuestros padres los traumaban así? Como fuere, el barco llegará a buen puerto.

Y así está pasando la vida mía en este nuevo rol q es muy pero muy hermoso. Son muchísimas las cosas q podría comentar, hay material para rato, pero lo mejor está todavía por llegar con cada día q amanece, con cada ocurrencia de Dani (anoche, por ejemplo, me pidió por primera vez q me calle), con cada travesura, con cada baile nuevo, con cada enfermedad, con cada reto nuevo. La búsqueda de Colegio es otro tema. En fin, hay tantas maravillas en la paternidad q lo mejor es disfrutarla día con día.

lunes, 15 de febrero de 2010

El cine peruano

Estos últimos sábados he estado viendo en TV un ciclo de cine hecho en Perú por directores peruanos, guionistas peruanos, y actores peruanos. Ya hace algunos años he visto también otras obras de nuestro cine, y mantengo la misma sensación: decepción, tristeza.

No entiendo por qué todas (creo que no menos del 99%) nuestras películas tienen que acudir a las mismas bajezas: desnudos, sexo, ráfagas de groserías, y violencia. No estoy cuestionando ahora los temas de fondo, las tramas, ese es otro cantar, pero sí las formas. No sé qué piensen otras personas, pero ese tipo de películas a mí no me gusta, y no solo me desagrada, sino que me hace daño. Me explico: recibir en 30 minutos una lista espectacular de lisuras a todo volumen, escenas mañosas y sangre hiere ese poco pudor que aún conservo a mis 35 años.

¿Nos hace bien como personas ese tipo de arte? ¿Podemos llamar 'arte' a creaciones que denigran a las personas? Pienso que no.

¿Qué argumentos pueden darnos los cineastas?

1. «Nuestras películas reflejan la realidad del Perú». Perdón, el Perú, país en el que vivo hace más de 3 décadas, es más que lujuria, violencia, obscenidades y groserías. ¿Acaso nuestros cineastas no conocen realidades positivas en nuestro país? ¿No hay acaso historias reales de gente trabajadora, honesta, limpia? ¿No hay familias de todas las clases sociales que viven con valores muy marcados?
2. «Hay que darle al pueblo lo que le gusta». Bueno, bajo ese argumento repartan alcohol o cocaína en la puerta de los cines. No hay necesidad de darle a la gente productos nocivos solo porque "le gustan". ¿quién dice que todo lo que a uno le gusta le hace bien? A mí me gusta dormir hasta tarde pero esa mala costumbre me hace daño.

En definitiva no veo un esfuerzo por hacer productos grandes, buenos, distintos, sino que hay una constante línea de mediocridad, de buscar lo más fácil, lo que vende rápido, aunque eso signifique lavarse las manos con Pilatos ante los que pedimos películas más decentes.

En aras de la justicia, debo confesar que una película llamó mi atención: "La prueba", de Judith Vélez, con una agradable actuación de Jimena Lindo. Menos mañosería y lisuras que el común de películas peruanas, y una trama distinta, que plantea un dilema moral crítico. Me gustó.

Obviamente, no he visto todas las películas de nuestro cine, pero creo que casi todas, desde los 80's, y me duele como peruano ver talento y dinero desperdiciado. Un ejemplo: acabo de ver "Un cuerpo desnudo", con muy buenos actores, pero con una carga de vulgaridades alucinante, y con una trama simplista que nunca cambió. Esas cosas me hacen pensar lo que pienso. No he visto "Tarata" ni la famosísima película postulante al Oscar, y espero que sean excepciones a esta terrible y denigrante regla que gobierna nuestro cine.

martes, 5 de mayo de 2009

La corrupción. Se cura desde dentro.

«El candidato a puesto de elección que anuncie que va a terminar con la corrupción "de un solo tajo" no solo es un iluso: afirmo que es un irresponsable.» Rubén Blades

El texto de arriba le pertenece, como está indicado, al buen Rubén Blades. ¿Qué tiene que opinar un salsero sobre temas sociales? Para quien no lo sabe, Rubén basa su música y su vida en sus agudas reflexiones sobre la vida, la sociedad, y sobre ese ente que sirve de unión a ambas: el barrio. Por algo también estudió y terminó la carrera de Derecho nada menos que en Harvard.

Él redactó un texto muy interesante sobre la corrupción, y lo quiero compartir en este post. He de advertir que discrepo en su opinión sobre la existencia de Dios: Dios existe sí o sí. Salvo ello comparto plenamente las opiniones del buen Rubén. Comparto sobre todo la reflexión de fondo: nada va a cambiar en el mundo si antes no hay un cambio sincero y profundo en el corazón de las personas, es imposible. Por eso es tan importante que cada día nos esforcemos por ser mejores seres humanos, ser aquello para lo que nacimos.

Aquí el texto para quien quiera disfrutarlo.


Sobre la corrupción

Aún no sé cuántos años tiene Dios, ni si él celebra su cumpleaños. Tampoco sé a quién le reza Dios. No sé siquiera si reza. Cuando era un niño, estas preocupaciones las consulté con mi abuela Emma, la sabia, y savia de mi casa. Recuerdo que se me quedó mirando fija y largamente, y en vez de responder me dedicó una de esas sonrisas anchas y enigmáticas que solo una abuela sabe regalar a un nieto preguntón.

El primer acto de corrupción, según lo establece la Biblia, fue consumado por Eva y Adán sopotocientos mil años atrás, cuando ignorando las advertencias divinas decidieron probar "la prohibida fruta". O sea, la aparición de la corrupción es un poquito más joven que la creación del ser humano, según lo afirma el sagrado texto. Esto indica que la corrupción es un problema tan viejo como la vida misma. ¿Creó Dios la corrupción? ¿O se creó ella con nuestra ayuda?

Las escrituras afirman que Dios es omnipotente, que sobre su voluntad nada impera. Un argumento teológico sostiene que él decidió conceder el privilegio de la voluntad a su creación humana, y que vio traicionada su confianza.

Esto señalaría que a consecuencia de la irresponsabilidad de los dos únicos representantes civiles en la tierra nace la corrupción, antes de la democracia, antes de la dictadura, antes de Torrijos, antes de Arnulfo. Desde entonces, por más de 2 mil años nuestra Iglesia ha combatido la corrupción sin poder eliminarla de nuestra vida diaria. Hoy, en América, señalamos la corrupción política como la única responsable por la miseria, el caos y la mediocridad de nuestras instituciones, públicas y privadas; la culpable por nuestro encierro en un laberinto de oportunidades perdidas. En Panamá también atacamos la corrupción política. Pero aquí, como ocurre en otras Repúblicas, pocos aceptan o critican el problema de la corrupción personal y/o social. Una multitudinaria complicidad hace el punto inmencionable. Somos países sumidos en la mayor de las hipocresías: la de negar que es la corrupción espiritual nacional la que fomenta, alimenta, ayuda y fortalece la corrupción política que criticamos. La corrupción presupone la descomposición de un ente que es, o que fue sano. En nuestro caso, ¿quién puede afirmar la última vez que el ente público fue sano en Panamá? La descomposición política actual viene gestándose desde hace muchísimo tiempo, imagino que desde el primer Gobierno nacional.

El presente nivel de nuestra descomposición espiritual, a nivel nacional, no soporta ya cosméticas explicaciones, ni dedos señalando a gringos, comunistas o militares como los responsables por nuestra desgracia administrativa. La corrupción requiere de un proceso, no es instantánea: demanda el espacio que da el tiempo. En su creación y desarrollo hemos participado todos y todas, de mil maneras. El reflejo del espejo de nuestra sociedad convierte a nuestras caras en las de los políticos que criticamos como corruptos. El candidato a puesto de elección que anuncie que va a terminar con la corrupción "de un solo tajo" no solo es un iluso: afirmo que es un irresponsable. Si la corrupción en Panamá fuera acabada de un tajo, se nos cae el país. La corrupción lo sostiene, porque está en cada uno de nosotros y en nuestros actos. Bajo las actuales condiciones, más práctico sería votar por el candidato más corrupto.

¿Cómo administrar a un país corrupto prescindiendo de la corrupción? ¿Quién dice que aquí ya no mandan los militares? ¡La corrupción es general! ¿Acaso no es corrupto el que engaña a su semejante, el que no paga impuestos, el que coimea y se deja coimear, el que ignora el hambre del que la tiene, el que no cumple con sus obligaciones, el irresponsable social, el que no reconoce el derecho ajeno? ¿No es corrupción la diaria mentira, la falta de conciencia, la vanidad, la arrogancia, el egoísmo, la ausencia de espiritualidad, de consideración a los demás? En cada uno de los detalles diarios de nuestros actos que elimina nuestro deber para con los demás, está presente el germen de la corrupción. En pretender alcanzar nuestra felicidad a expensas de la felicidad de los demás, está reflejada la corrupción. ¿De qué nos quejamos entonces en Panamá? De la corrupción de los otros, la que nos impide alcanzar los frutos de nuestra propia corrupción espiritual, sin querer entender que los políticos de los que nos quejamos están allí porque nosotros los pusimos allí, con nuestros votos corruptos, nuestra hipocresía corrupta, nuestra indiferencia corrupta, nuestra mediocridad corrupta, nuestro odio corrupto, nuestro cinismo corrupto, nuestra complicidad corrupta. La corrupción en nuestro medio no es la excepción: es la regla. La corrupción en nuestro país no es una aberración: la hemos convertido en un estilo de vida. Incluso, para no identificarla por lo que es, y con eso justificar nuestra utilización diaria, le hemos dado un sobrenombre: "el juega-vivo". ¿Hasta cuándo vamos a seguir con la falsedad de afirmar que es por culpa de los políticos que el país está como está y va como va?

¿Qué político puede salvarnos de nosotros mismos? La corrupción política existe en cualquier sociedad cuando sus ciudadanos participan del proceso que descompone su espíritu, individual, colectivo y nacional. Dicen que la voz del pueblo es la voz de Dios. No creo que a Dios le importe lo que pensemos, ni si decidimos perder nuestro tiempo preguntándonos si él tiene cumpleaños, si él se reza a sí mismo, o a quién sabe qué. Más allá de la inútil y eterna discusión sobre si existe o no un cielo y un infierno, o la patética costumbre de invocar su santo nombre para ganarnos la lotería, o para que gane nuestro equipo, lo que nos debe importar es que estamos aquí, que existimos, y que, en el marco de un misterio impenetrable que nos da la oportunidad de vida, somos los únicos responsables por nuestras decisiones.

¿Existe Dios? Solo en la medida en que nuestro espíritu pueda reconocerse en la idea del bien. ¿Queremos acabar con la corrupción política en Panamá? Empecemos por enfrentar individualmente nuestra corrupción espiritual. La eventual respuesta a nuestros problemas sociales dependerá de nuestro poder de recuperación individual y colectiva, a nivel espiritual. La esperanza quizás una vez fue gratis. ¿Hoy? Hoy tenemos que justificar la razón por merecerla.

domingo, 1 de marzo de 2009

La amistad

Una pregunta: ¿cómo debe ser una verdadera amistad? Uno ve tantos estilos de relaciones interpersonales que puede confundirse. Hoy, en la Lima del siglo XXI, ¿qué patrones deben regir la relación entre dos personas que intercambian una amistad?

Se me ocurre para comenzar que debe haber intereses comunes. Dos amigos deben tener algo en común: un objetivo en la vida, una lucha, una pasión (el deporte, la música, el cine, qué sé yo), un pasado, etc. Y ese algo debe ser lo menos superficial posible. No creo que pueda basarse una amistad por el solo hecho de ser compañeros de estudio o de trabajo o por ser vecinos. Esa es una convivencia necesaria. Pienso yo que la amistad es más que eso pues trasciende las convivencias “casuales”. Me es muy enriquecedor ver (y vivir) cómo 2 compañeros de trabajo comienzan a dar los pasos que los llevan a ser amigos (en contraposición a ese ser solo compañeros) y se genera una relación fraterna muy rica. Cruzar esa línea, arriesgarse a ser amigo cambia la vida y cambia los ambientes de trabajo. Es otra cosa, pero claro: no es magia, hay que darse y acoger. Hay que, literalmente, entregarle a otro la propia vida, y recibir la de él/ella.

Otro punto importante para mí en una amistad es la incondicionalidad. Dos amigos deben estar siempre listos para ayudar y socorrer al otro en lo que sea. Y no basta con tener la actitud sino que, creo yo, debe ser algo explícito. Me refiero a que con palabras y/o hechos se debe dejar claro que uno estará ahí para lo que sea. Como dirían The Beatles: Any time at all. Qué suave consuelo es ante las adversidades que nos pone a veces la vida poder tomar el teléfono y acudir a un amigo. Y cuán realizador es poder ayudar a un amigo en sus necesidades, y mientras más le cuesta a uno pues mejor.

También creo que los amigos deben cuidar las formas. Esto es: guardar esos protocolos que la cortesía impone de manera natural. Si le ofrezco a un amigo llamarlo pues debo hacerlo porque él o ella estará esperando mi llamada, y si no puedo hacerlo la cortesía me exige disculparme a la brevedad. Si mi amigo me comenta que quiere hablarme de algo yo no puedo darme el lujo de olvidar suscitar ese diálogo pendiente, hacerlo es como un delito. Los saludos por cumpleaños, aniversarios, etc. son normas básicas de convivencia amical.

Obviamente los amigos deben buscar el bienestar y la felicidad del otro a como dé lugar. Lo que nos lleva a replantear nuestra propia vida: no hay peor cosa que un ciego guiando a otro ciego. Dos amigos deben tener claro qué es lo que realmente hace feliz al ser humano y qué nos hace menos personas. Y de tener eso claro se desprende que uno no puede permitir que un amigo se hunda escogiendo lo que le hace daño. ¿Quién dejaría a un ser querido entrar en las drogas? ¿Cómo puede uno dejar que su amigo convierta su vida en un desastre si ambos saben qué es bueno y qué es malo? Y por supuesto, en la otra cara de la moneda está el dejarse corregir, cosa muy difícil en estos días. ¡A dejarnos corregir, entonces! Si eso no está claro, ¿sobre qué se basa la amistad?

En fin, estas son solo unas breves reflexiones sobre el tema de la amistad. De hecho no es un tratado filosófico sobre el tema sino simplemente lo que es: un post en un blog personal.

Termino este post remitiéndome a una bella definición que sobre el tema hizo el gran Rubén Blades en su canción Vida, del álbum Tiempos (1999). Dice él, al son de una buenísima salsa: “y cada amigo es la familia que uno se elige entre extraños”. Contundente.

¿Qué es para ti la amistad? ¿Eres buen amigo? ¿Qué buenas experiencias amicales has tenido?



lunes, 19 de enero de 2009

La guitarra

La semana pasada averigüé cuánto cuesta una guitarra eléctrica. Ahí me enteré de que además del instrumento necesitaré un amplificador, una funda, una correa y otra cosa que no recuerdo cómo se llama. Y es mejor no dar la cifra total.

¿Se habrán enfrentado al mismo problema George Harrison, Jonh Lennon, Brian May, Eric Clapton, Gustavo Cerati, y otros colegas? ¿Superarán estos escollos mis ganas de aprender a tocar guitarra? Hagan sus apuestas.


jueves, 23 de octubre de 2008

Magaly Medina sentenciada

Hace poco más de una semana que sucedió algo que remeció a todo el país como pocas cosas lo han hecho: la periodista de espectáculos Magaly Medina perdía un juicio y era sentenciada a 5 meses de cárcel.

Ella perdió la demanda que el futbolista Paolo Guerrero le entabló por difamación. Ella publicó una foto supuestamente tomada a las 2.07 de la madrugada en la que se le ve a él con una señorita paseando en la calle un día antes de un partido de la Selección Peruana, noticia con la que destruyó la reputación del futbolista y le hizo perder contratos millonarios. Él la demandó afirmando que la foto fue tomada a las 8 de la noche y no quebró ninguna regla, y la demandó con pruebas contundentes de que la foto fue tomada a las 8 de la noche. Ella no pudo demostrar su supuesta revelación y por eso perdió el juicio por difamación.

Esta noticia sorprendió a todos por lo siguiente:
- Hace décadas que no se sentenciaba así a un periodista por difamar.
- Magaly ha perdido muchos juicios antes y nunca se le dictó prisión efectiva.
- Ella es la persona más poderosa de la TV peruana.

Y, como suele pasar, el Perú se dividió. Por un lado los que defienden a Magaly y por el otro los que apoyan la sentencia de cárcel. Si a alguien le interesa la opinión de este minúsculo blogger ahora la conocerán.

El tema es realmente amplio, y trataré de sintetizarlo. El río que surca mi pensamiento sobre esto es la obra de Medina en la televisión: los frutos que ha dado en su trabajo. Y pienso que esos frutos son nefastos: ella convirtió la vida privada de las personas en un programa de TV. Y lo hizo orgullosa. Nos convirtió a todos en morbosos espectadores de la intimidad ajena. Nos hizo una sociedad ávida de ampays -término que su programa oficializó en nuestro idioma-. Metió nuestros ojos adonde nunca debieron llegar: los íntimos y privados errores ajenos. No nos importaba que rompiera hogares o hiriese afectos infantiles, solo nos importaba descubrir a los artistas malos (infieles, ebrios, lo que sea). El chisme se institucionalizó en el Perú.

¿Qué nos puede dar derecho a escarbar en esos errores? ¿Qué nos autoriza a difundirlos a todo el mundo? Que sean personas "públicas" no nos da derecho a dejarlos sin vida privada, personal. Y si en esa intimidad cometen errore, pues son de ellos, no de nuestro interés. Magaly no piensa así. Ella sostiene que esa basura debe mostrarse y así lo ha hecho durante años. Ganando cientos de miles de dólares, claro está.

Y una excusa para hacerlo es el bendito rating. Dice ella: «si da rating es bueno, quiere decir que a la gente le gusta». ¿Y si a la gente le gusta ver a los políticos defecar en sus baños hay que hacer un programa dedicado a ello? ¿Si a la gente le gusta ver a hombres golpeando a niños y mujeres habrá que crear un programa dedicado a ello en el prime time? ¡Claro que no! No todo lo que nos gusta es bueno. Y lo gracioso es que este argumento lo utilizó Medina para destruir a Augusto Ferrando hace años, y ahora ella vive aquello que le criticó a Don Augusto.
Los defensores de la Medina quieren hacerla ver como la mártir de la la libertad de prensa o como la patriota enemiga de los futbolistas nocturnos.

Yo aplaudo la sentencia contra ella esperanzado en que los valores morales están arraigados en esta tierra porque:

1. Sí es justa su pena: cometió un delito y los delitos se pagan. La cárcel efectiva por difamación está contemplada en el Código Penal q ayuda a regir nuestra convivencia civilizada.
2. No es ningún ataque a la libertad de prensa ni de expresión. Por el contrario, es una enseñanza a los medios de q para informar hay q ser responsables. Yo prefiero una prensa responsable q una irresponsable. No se está cuestionando la libertad de informar sino q se está recordando q la información necesita ir de la mano con la verdad.
3. No es una cortina de humo. ¡Qué decepcionante ver a congresistas de la República perder el tiempo buscando 5 pies a un gato! Es una coincidencia de fechas, nada más.
4. La supuesta víctima es una soberbia de primera. Se le derrama por los poros su supuesta superioridad. Pero como no es dueña de la verdad su soberbia tiene q derretirse ante el Sol q es la verdad y lo bueno. Ella tiene un estilo de vida dirigido por el poder q le da el rating, es bueno y necesario q se tope con un golpe duro para q revise su vida y el daño q alegremente le hace a personas y familias –y con ello a un país- por ganar rating y dinero. Es triste q personas vivan de las desgracias ajenas. Ella vive de eso.
5. “Deben meter presos a los asesinos, ladrones y violadores, no a los periodistas”, se ha escuchado mucho. ¡Claro que sí! Todos ellos deben pagar sus delitos. Pero los periodistas que difaman y no se retractan también son –pese a quien le pese- delincuentes que deben ser sancionados. Si no viviríamos en un sistema legal que solo castigaría a los más malos, y a los que son “menos malos” se les dejaría libres para que sigan perfeccionando su maldad.
6. A ella se le advirtió q lo suyo no es bueno. El lunes Cecilia Valenzuela transmitió la entrevista q le hiciera 10 años atrás en la q le advertía a la Medina q su periodismo era nocivo y q ejercer el periodismo requiere tener límites éticos. Ni eso ni nada hicieron q la farandulera reflexione y aproveche su trabajo para enseñar en vez de destruir. ¡Qué bajo podemos caer los seres humanos!
7. Paolo Guerrero le ha dado un mensaje clarísimo: si ella se retracta él retira la denuncia. Un ser humano sensato aprovecharía esa benevolencia para salvarse y para demostrar q dentro de sí tiene humildad. Pero los soberbios no aprovechan esas oportunidades. A llorar al río entonces.
8. Esto debe ser un llamado de atención a toda la sociedad: ¿qué valores vivimos? ¿Cómo queremos q sea este país? ¿Qué está bien y qué está mal? Espero q en medio de este revuelo quede claro q lo q Medina hacía era destructivo para cualquier sociedad.
9. La Medina debe aprovechar el encierro para pensar. Pensar mucho. Si es inteligente sabrá conversar consigo misma y salir convertida en un ser más humano.

Lo dejo ahí por ahora.

Invito a todos los lectores (que ya deben ser algo de 3 ó 4 personas) a que dejen su opinión. ¿Gracias?
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Un aporte buenísimo: el periodista Humberto "Beto" Ortiz publicó una carta dirigida a Magaly que resume lo que muchos le diríamos a tan equivocada periodista. Yo discrepo muchísimo con Ortiz en temas grandes y serios, pero en esta oportunidad y en este tema concuerdo plenamente con él. Además, es un gran exponente del buen escribir. Ahí va pues su Carta Abierta.

ESTIMADA ENEMIGA
Carta abierta para una estrella que tocó tierra

Magaly :

Tu desgracia nos dio el rating más alto de toda nuestra historia: quince puntos. Para ti, que estás tan acostumbrada a las grandes cifras seguramente sonará a poquita cosa pero para nosotros constituye una modesta victoria. ¿Quince puntos a la medianoche? Olvídate. Motivo suficiente para salir a chupar hasta morir a algún lugar muy público, libres ya de ese miedo pueblerino a que algún agazapado camarógrafo tuyo nos ampaye para que luego tú nos condenes sin piedad al paredón. Libres de delirios de persecución. Libres de lunas polarizadas, libres de sobresaltos, libres de paranoias…pero mejor dejemos de estar hablando tanto de la libertad.


Tu desgracia –fíjate qué ironía- fue lo mejor que le pudo haber pasado a nuestro programa. ¿Te has puesto a pensar en qué salvajes son las extrañas reglas que gobiernan nuestra existencia televisiva? Tu vergüenza, tu humillación pública, tu calvario fueron para nosotros un vigoroso reconstituyente, un cóctel vitamínico, una auténtica inyección de vitalidad: catapultaron las cifras de nuestra sintonía hasta picos de 30 puntos en el sector AB que, como bien sabes, es el público que más le interesa a los anunciantes porque es el que compra más, porque es el que más tiene. No serías el personaje más poderoso de la tele sin él.

La gente que –desde hace 11 años- te sigue fielmente, noche tras noche, puedes apostarlo, fue la misma gente que nos sintonizó, la que asistió al desmenuce detallado de tu inexorable desbarrancamiento: tu sólido AB, por supuesto, tu público devoto –para no decir cautivo que sonaría a mofa- esa misma hinchada tuya que a las 11 de la noche corrió esta vez a abarrotar nuestras tribunas y no pareció condolerse demasiado de que ahora la indefensa y temblorosa cristiana a la que tocaba el turno de ser el bocado de las fieras fueras tú. Sonará un poquito ruin pero tú sabes que es la verdad, la verdacita pura y dura: tu tragedia vende, Magaly. Y vende que da miedo, como pan caliente, Aquella noche, tu personal infierno se convirtió en la mejor alternativa de entretenimiento para miles de familias peruanas. Pero no me malentiendas. No es nada personal. La farándula es así. Tú y yo somos periodistas y nos entendemos. Así es nuestro trabajo y tú lo sabes. Así es Chollywood. Tú eres una persona pública. Y ya se sabe que todo, absolutamente todo lo que le pase a las personas públicas es noticia. No sabemos hacer otra cosa: nos limitamos a mostrarle al público la realidad, por más triste o cruda u horrenda que parezca, nos limitamos a hablarle con pruebas, con testimonios, con i-má-ge-nes. Y si no les gusta lo que ven pues… son todos libres de usar el poder del control remoto, ¿no es verdad?

Pero nadie cambió de canal para no verte llorar. Todos te vimos. Nadie hizo zapping mientras, con un abismo creciéndote en el pecho y las manos crispadas, cruelmente esposadas, intentabas disimular la inminencia del llanto camino de esa ominosa soledad que apenas te abría sus pesadas puertas. Nadie cambió de canal en señal de compasión o solidaridad contigo. Al contrario, al verte así se quedaron todos fascinados, hechizados, alelados, pegados, recontra pegados, cual si se tratara de la escena cumbre de la mejor telenovela brasileña. Tus lágrimas fueron del más completo agrado de nuestra exigente audiencia. Tu desesperación fue su solaz, su éxtasis, su vacilón. ¿Suena monstruoso? Son gajes del oficio, colega. Yo no inventé las reglas. Es así como funciona este negocio: bien lo dice la inmortal sentencia de Santa Mónica Adaro: Business son business, remember?

Tu pesadilla ha terminado convirtiéndose en el escandalete del año. Tu dolor y el de tu familia son hoy el chismecito de moda, el temita obligado de todas las sobremesas, de todas las tertulias de café, eres la comidilla favorita de la temporada. Tu encierro vende montañas de periódicos, genera jugosos dividendos para todos, hace –en suma- mucho bien. Tanto que hasta nos ha hecho desear en secreto, culposamente, que tu martirio se prolongue muchas semanas, muchos meses. Que dure hasta que la gente se aburra y bostece y se canse de la monotonía de verte desangrándote al infinito y nos exija una nueva víctima en su menú. No nos odies si, en secreto, deseamos que tu pena dure, por lo menos, hasta que el canal nos renueve el contrato por un año más. Si –con tu ayuda- las cifras de audiencia siguen así, quizá hasta nos ligue un buen aumento.

Bueno, basta. Ya estuvo suave. A estas alturas ya te habrás dado perfecta cuenta de lo que te estoy tratando de decir: no celebré tu crucifixión como tú alguna vez celebraste la mía en medio de globos, pica-pica y serpentinas, No me reí a carcajadas. No di de brincos. No propuse un brindis. No bailé el tao-tao. No aplaudí. Pero para serte absolutamente franco, tampoco me eché a llorar ovillado -como un feto en un rincón- como sí recuerdo haberlo hecho las innumerables veces en que complaciste tu ego a fuerza de hacerme mierda ante todo el país y de exigir para mí, golpeando la mesa, muchísimos años de cárcel. Y así como siempre supiste que Paolo Guerrero no se amaneció juergueándose, que Déborah de Souza no era una vil estafadora, que Claudia Cisneros jamás destruyó ningún hogar, que César Ritter se defendió porque ordenaste que lo provocaran adrede, que Pietro Sibille no acuchilló a su vecino ni vendió nunca pasta básica, que a Yesabella la sembraste con Lalito Arancibia, el fumón de la cuadra de Ney en Salamanca al que luego tuviste que esconder de la prensa en Puerto Palmeras y que la famosa trampa del Tenchy Ugaz llegó hasta Trujillo con pasaje pagado por ustedes, llevada de la manito por tus fieles chacales….así como, en el fondo de tu improbable corazón sabes todo eso, sabías perfectamente que estabas mintiendo cuando tu boquita letal me acusaba de ser una amenaza para los niños. Sabías –porque eras mi amiga- que no soy violador ni depravado sino apenas gay.

Y lo sabías porque yo mismo te lo había contado. Porque eras mi amiga y yo te lo había confiado décadas atrás como lo hice siempre con mis amigos. Sabías que yo había decidido que mi madre –enferma, además- no lo supiera, porque temía que nunca lo iba a comprender y quería ahorrarle ese sufrimiento inútil que tú –no sé con qué derecho- decidiste infligirle tergiversándolo todo, ensuciándolo del modo más infame, agravándolo al máximo, elevando su aturdimiento y su confusión a la millonésima potencia. Ahora que mi mamá ya murió, (y yo deseo que eso no te ocurra estando lejos de su lado como hoy estás), no esperarás que te lo agradezca: me sacaste del closet a patadas para arrojarme de cabeza al desagüe. ¿Sabes cuánto tarda uno en sacarse esa mugre de encima? ¿Cuánto hay que esperar para que ese olor –y ese dolor- se disipen y puedas volver a salir a la calle sin que la gente te escupa por algo que nunca hiciste? ¿Sabes cuánto hay que esperar para poder volver a vivir en paz? No lo sabes. Te lo cuento: Años, décadas, una vida y, a veces, más. La vida entera a veces no alcanza para curarse, para pararse, para limpiar lo que a ti te toma un par de minutos enmierdar.

Un consejo: no trates de convertirte en un símbolo de la libertad de prensa porque sabes, de sobra, que no lo eres. Eres el símbolo de muchas otras cosas, pero de eso no. Nadie te está amordazando ni censurando, nadie te está usando de cortina de humo ni hay ninguna mano negra detrás de tu caso como tratan de hacerte creer tus ayayeros solitarios: esos tragicómicos figurettis que ahora salen a defenderte con una pasión tan genuina como la que anima a ese par de náufragos fujimoristas, tan amiguitos de tu Nakasaki o a esa lamentable portátil barraconera y tebeciana que te lanza porras por cinco luquitas para tener con qué fumar. ¿Quiénes son tus amigos ahora? ¿Alex Otiniano, Monique Pardo, Lúcar, Pajarito? Abre los ojos. ¿Tu amigo Bayly ha declarado a tu favor?, ¿tu amigo Hildebrandt?, ¿Quién recolecta firmas de intelectuales notables para exigir tu liberación? ¿Dónde está la fila de los líderes de opinión dispuestos a poner por ti las manos al fuego? A tu canal no le importas tú, le importa la plata que le generas, ¿o acaso no leíste la carta que le mandaron a la jueza aclarando que no pagarán la reparación civil porque "no tienen ninguna relación laboral contigo"? Estás solita, Magaly. Sola con tu alma. Fíjate qué extraordinaria oportunidad: aprovecha ahora que has vuelto a ser una NN entre las reas para zambullirte hacia adentro y ponerte a buscar y, quién sabe, reencontrarte con la que antes fuiste, la que creíste haber perdido para siempre en medio de tanto psiquiatra, tanto Louis Vuitton, tanta alhaja y tanta cirugía.

No te creas el cuento de que –como tan legendariamente declaraste a la radio al salir del juzgado- estás «pagando el alto precio de decir la verdad en el Perú». Juaaaat? Estás pagando el alto precio de no decirla y lo sabes. Saltaste muy alto, tigresa. Calculaste mal. Te alucinaste más bacán de lo que eras y cagaste. Nada más. Y ahora estás pagando la misma factura que a mí me tomó cuatro largos años pagar: la factura de la crueldad que –créeme- es la factura más cara de todas. Cancélala, Magaly. Depón tu soberbia. Apágate un poquito. Ya no te envalentones. No te achores, no guerrees: ya perdiste. Aquiétate. Serénate. Cómete tu cana, mamá. Calladita. Suavecita. Caballera. Toca fondo sin roche. Sin temor al qué dirán. Nada demasiado malo te ha de pasar. Y si una noche, durmiendo en el piso de tu celda, sueñas con Dios pídele que bendiga tu soledad. Antes de lo que nadie se imagina, saldrás libre y tu hijo y tu vieja estarán esperándote con flores en la puerta. Entonces entenderás que fuera de eso, no tienes nada. Y volverás cambiada, renacida, mejorada y seguro que –habiendo vivido todo lo que aún te falta por vivir- escribirás tu best-seller y tendrás más éxito que nunca. Pero esta vez te lo pensarás dos veces antes de volver a esparcir más mentira, más odio y más dolor en este pobre país que ya tiene demasiado.


Ya no llores, Magaly. Resiste.

Beto Ortiz




lunes, 13 de octubre de 2008

Lo peor: lo que más me molesta

A ver ... ¿qué cosas me molestan más?
Sin orden de desagrado, estas son algunas:
1. El claxon sin razón. En general todos los ruidos innecesarios.
2. Los Nextel a todo volumen. Tanto su pitido como el ruido del interlocutor a todo volumen. Como si fuese muy difícil bajarle el volumen al aparatito.
3. Los frescos q estacionan su carro sin importarles si obstruyen a otro carro o a los peatones.
4. La amnesia política de los peruanos.
5. Los que hablan por celular gritando. El micrófono del teléfono está a 5 cm. de la boca y algunos se desgañitan gritando.
6. El calor de verano.
7. Las películas extranjeras traducidas al español. La traducción es mala y le mutila al actor su talento interpretativo. Para eso están los subtítulos q, sin ser perfectos, son mejores.
8. Las malas traducciones de los títulos de las películas extranjeras. ¿Cómo terminó Ocean's Eleven convertida en La Gran Estafa?

9. Los titulares de los periódicos chicha. Y todo el contenido.
10. El spam telefónico. Me refiero a los recontra espesos de los bancos que te llaman al celular y te envían SMS para q te afilies a sus tarjetas de crédito.
11. La actitud de los futbolistas de reclamar al árbitro con gritos. ¿Acaso los árbitros pueden cambiar sus decisiones? ¿Acaso no son ellos la máxima autoridad? En el poco fútbol europeo q he visto no hay tales reclamos absurdos.
12. El olluquito con charqui y el trigo.
13. Estornudar.
14. El tráfico limeño.

En otro post pondré lo q más me gusta.

Y por favor, opinen ...


domingo, 26 de agosto de 2007

¿La mano de Dios?

La "mano de Dios" se le llama al gol que Maradona metió con la mano en un Campeonato Mundial de Fútbol. Este gol es famoso por lo siguiente:
- Lo hizo el mejor jugador del mundo.
- En la TV se ve que fue con la mano, pero el árbitro lo cobró como válido (no lo vio).
- Fue en un Campeonato Mundial, en el de México '86.
- Fue contra Inglaterra, enemigo bélico de Argentina, a sólo 4 años de la Guerra de las Malvinas.
- Ese partido lo ganó Argentina 2-1 y eliminó a Inglaterra.

Como se ve, tiene todos los elementos para ser polémico. Ya hacía años Maradona había aceptado q fue con la mano (imposible negarlo), pero me ha sorprendido el desparpajo con q lo ha repetido ahora. Lo ha hecho en Venezuela, entrevistado por su amigo (otro angelito) Hugo Chávez en su programa "Aló Presidente".

Las palabras textuales del futbolista:

«El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón, y robamos a los ingleses.» «Fue una jugada que me quedó alta la pelota y el marcador de punta de Inglaterra se la dio al arquero (Peter) Shilton y como yo no llegaba porque era chiquito y el arquero tiene la ventaja de agarrarla con la mano, le metí el brazo y atrás la cabeza y confundí al juez de línea y al árbitro». Añadió que, tras la mano, fue a festejar el gol y llamó a sus compañeros para celebrar la conquista en el medio de la cancha "y acentuar la confusión".

¿Alguien se ha puesto a pensar lo q esto significa? El super astro del fútbol acepta y defiende q para ganar es válido hacer trampa. Y este sujeto tiene miles de seguidores en el mundo, especialmente en Argentina. ¿Qué están aprendiendo los niños y adolescentes?

El Diego:
1. Hizo trampa. En el fútbol sólo puede usar las manos el arquero (y dentro del Área) y él no lo es.
2. Luego de hacerla no lo admitió sino q continuó mintiendo para engañar a los responsables de hacer justicia.
3. Involucró a sus compañeros en la mentira.
4. Se siente orgulloso de haberlo hecho.

Yo no recuerdo a un comentarista de fútbol discrepar con ese gol. Los he escuchado decir q "valió la viveza del latino" o cosas así, pero nadie ha dicho: "Lo q hizo Maradona está mal, y no hay por qué celebrarlo", es como una maldad aceptada. ¿Por qué? Pq el susodicho es El Diego, como si alguien tuviera licencia de hacer lo q quiera solo pq es el mejor. Bajo esa óptica, Pete Sampras podría jugar dopado, Shumacher podría manejar autos adulterados o averiar en plena carrera los de sus competidores, o Michael Jordan podría hacer canasta golpeando a sus marcadores y engañando al árbitro.

Encima le ponen de sobrenombre al gol: "la mano de Dios". ¿Qué tiene q ver Dios en esto? Es más bien La Mano del Diablo.

¿Cómo enseñarle a un niño q mentir y robar está mal, si celebramos la trampa mal llamada viveza latina? ¿Cómo pedirle a un muchacho q no copie en el examen, o a un político q sea honesto, si alabamos a un tramposo?

Dicen q "el fin justifica los medios", pero no estoy de acuerdo. ¿Acaso es lícito q para darle de comer a un pobre o a mi hija yo robe? No podemos justificar un acto malo solo porque éste sirvió para alcanzar algo bueno. Lo malo es malo siempre. Lo demás son cuentos.

En fin ... más pienso en este tema y más cólera me da, Y luego nos quejamos de q el mundo está mal. Y ni hablar de cómo un Presidente avala tamaña salvajada. Eso pinta una vez más la calidad moral del dictador venezolano. Aliado de los mentirosos y tramposos. Pero ése es otro cantar ...

Curiosamente, el segundo gol q Argentina le hace a Inglaterra en ese partido lo hizo también el 10, pero fue un gol no solo limpio, sino q es considerado (y estoy de acuerdo) el mejor gol de la Historia. Es un Señor Gol, es un golazo. Maradona empieza en su cancha, se lleva a medio equipo inglés, y antes de caerse se lleva al arquero, logra patear, y la mete. Una obra de arte. ¡Qué curioso!: en un mismo partido, el bien y el mal, la mejor de las bellezas, y la peor de las bajezas. Así es la vida realmente, el bien y el mal juntos. ¿A cuál elegimos?
Espero q sepamos elegir lo correcto siempre.


Video de La mano del diablo

martes, 5 de junio de 2007

Mi música

Una de mis pasiones es la música. La buena música. Claro: todos llamamos así al tipo de música q nos gusta más, y en mi caso son principalmente 2 géneros con muchos intérpretes.

Mi primeros recuerdos van a 1984 ó 1985, cuando en nuestra casa vivía mi primo César, mayor q yo (yo era un escolar de primaria y él un universitario), y q traía a casa los discos 45 q conseguía. Eran la salsa de la época y también rock en inglés. Recuerdo q yo, niño aún, me molestaba de tener q escuchar esa música, y hasta peleábamos por eso. Cuando él ponía música en la radio a todo volumen en la sala yo la pasaba mal, pero hasta ahora no sé si era porque no me gustaba o si era una reacción de chibolo contreras. Hasta q llegó a casa el disco Lágrimas, salsa de Roberto Blades. Ésa sí me gustó y bastante.

Pasado ese primer descubrimiento llega la adolescencia en simultáneo con el apogeo del rock en español. ¡Qué época! Ciertamente, si hubiera yo sido más extrovertido y aventurero habría pasado muchas horas en conciertos o fiestas de la época, porque la música que llegaba de Argentina, España, etc., y la q se hacía en el Perú era realmente buena y me encantaba. Cómo olvidar a Enanitos Verdes, Los Abuelos de la Nada, G.I.T., Miguel Mateos y Zas, Virus, Miguel Ríos, los magistrales Soda Stereo, los inigualables Hombres G (capítulo aparte), Los Prisioneros, La Orquesta Mondragón, Río, Dudó, Jas, Trama, Arena Hash, etc.

Toda esta gente q hizo música extraordinaria vive en mi memoria con mucha fuerza y cariño, pero lamentablemente suenan poco en las emisoras locales. Sin embargo, hay 2 radios q hacen su esfuerzo por pasar esta músico. Por un lado la Ñ (100.1 FM) pone las más conocidas pero repite mucho y deja de lado a las q sonaron poco pero q igual dejaron huella. Y la otra emisora es Radio Bacán (
www.radiobacan.com, y 1130 AM). Ésta me parece superior a la Ñ, pero tiene la gran desventaja de q no está en la FM, pero igual los nostálgicos nos las arreglamos para escucharla.

Los 80s también estuvieron marcados por la admiración q me despertó una cantante estadounidense muy joven: Debbie Gibson. Sencillamente, me encantaba. Yo era su fan enamorado. La chica era (es) sólo 3 ó 4 años mayor q yo, y hacía una música bonita, con buenas letras, y con el plus de q eran compuestas y cantadas por ella, y también las bailaba. La chica tenía talento, y no era un típico producto fabricado. Era muy guapa, dicho sea de paso. Ahora la he encontrado en YouTube, y al escucharla cantando en vivo Lost in your eyes subiéndose al piano recordé esas épocas con los ojos mojados. ¡No te mueras nunca, Debbie!


Pasaron los 80s, y en los 90s nació en mí otra pasión: The Beatles. Pero éstas son ya palabras mayores.

No recuerdo bien cómo empezó la adicción. Llamémosla mejor: beatlemanía. Lo q recuerdo es q llegó a mis manos un cassette de ellos q me gustó bastante. Empecé a interesarme por ese grupo, y encontré más elementos interesantes: su historia, sus miembros con sus respectivas características y diferencias, las letras de sus canciones, su melodía, y la simplicidad y belleza de sus composiciones. En su primera etapa hacían música con sólo 2 guitarras, 1 bajo, y la batería. Pero los factores genialidad y talento hicieron la diferencia en ellos, pues con esos sencillos instrumentos interpretaban música q limita con la perfección. Y todo hecho por ellos. Alguna vez le preguntaron a John cuánto tiempo le dedicaban a ensayar, y él respondio q para qué, si ellos componían sus canciones, las grababan, y las tocaban en público no necesitaban ensayar. Cosas de genios.

Empecé a pedirle a mi mamá q me comprara uno por uno los cassettes originales de la banda. Recuerdo q costaban 5 soles (de los del primer gobierno de Alan), y ella los compraba en la tienda Scala Gigante q quedaba al costado del departamento de Lince en donde pasé mis primeros años. Y le pedí q me los comprara en orden, es decir: de acuerdo a como fueron lanzados originalmente los LPs 20 años atrás. Mi mamá me los iba comprando cuando se podía (no sobraba el dinero) y yo era feliz.

Recuerdo q un amigo del colegio me recomendó q para aprender las letras de las canciones me comprara los cancioneros Funky hits q vendían en los kioskos, y lo hice. Entonces empecé a comprender mejor las canciones, y cuando encontraba palabras desconocidas acudía al diccionario. Eso fue fundamental para q yo ahora pueda desenvolverme con tranquilidad en el idioma inglés. De los Fab Four aprendí mucho de la pronunciación y de la gramática inglesa, habilidad q es fundamental para un informático (y para todos en este mundo globalizado). Así me convertí en un mejor admirador de los Beatles. Me encantaba ver q no solo le cantaban al amor de pareja, como suele pasar en la música comercial, sino q le cantaban a familiares (Julia), a la vida personal (Help!, I'm so tired, I'm a loser), a la sociedad (Revolution), a la ciudad (Penny Lane), a hechos familiares (She's leaving home), etc. Y cuando se trataba de canciones "de pareja" no todo era "te quiero", sino q habían otros temas: no coquetees con otro (You can't do that), si empezamos prométeme esforzarte (If I fell), etc. y todo eso interpretado con una calidad espectacular. Yo desmenuzaba y desmenuzo en mi cerebro cada instrumento q interviene en las canciones, con lo q trato de acercarme mejor a la calidad musical de quien lo toca.

Los Cuatro Grandes de Liverpool dejaron, pues, una huella musical imborrable en mi vida. Son lo más grande q ha existido en la música. Les debo muchos grandes momentos. Yo era un niño pequeño cuando aquel desquiciado mató a John, pero cuando George falleció en 2001 realmente lo sentí, como si un amigo de la infancia se hubiera ido, y es que más o menos así fue. Podría escribir tanto de The Beatles ...



Una excelente interpretación de Yesterday, ¡con batería!


Continuaron los 90s y siguió la eufora. Por esa época la BBC lanzó la Antología y más material q los beatlemaníacos ya habíamos escuchado "caleta", como las grabaciones de los Fab Four en la BBC. Material q nos daba en la yema del gusto, y q a mí me significó más horas de disfrutar música incomparable (a pesar de ser sólo ensayos o grabaciones en vivo con mal sonido). Llegué a tener la colección completa en cassettes, y uno q otro CD; y repito: podría escribir tanto de The Beatles ...

Una noche salía yo de una reunión con unos amigos y subimos a un taxi. Todos iban conversando pero yo quedé mentalmente secuestrado por la canción q sonaba en la radio. Era una salsa en la q el cantante entonaba lo feliz q estaba por el nacimiento de su hijo. Las palabras q utilizaba y la melodía eran muy bonitas, y me llamó mucho la atención q un salsero le cante a algo tan sublime como la paternidad. Ése fue mi primer encuentro con quien se convertiría en un gran referente musical para mí en la salsa, y con una línea de vida muy interesante.

Días después le conté esa experiencia a un compañero de la oficina y él me reveló q lo q escuché se llamaba El nacimiento de Ramiro, parte del LP Maestra Vida, del panameño Rubén Blades. Me prestó un cassette viejo con música de él, y me gustó bastante. Luego me conseguí un CD con archivos MP3 de su música, y ya solo me quedaba aceptar q había nacido en mí otra pasión musical. Es q la música de Rubén es realmente fuera de serie. En cuanto a melodía, es un hábil compositor e innovador, ha hecho salsa sin vientos, cha cha chá, bolero, balada; y sus letras merecen todo un estudio. Hay sitios web q se especializan en eso, éste es uno.

¡Cómo no maravillarse con canciones tan bien hechas! La hija pituca q se va con un músico pobre (Ligia Elena), la arenga a defender la dignidad personal y la nacional (Prohibido olvidar), lo ineficaz q resulta escapar de los problemas con solo bulla (Juan Pachanga), el trabajo de los más pobres por sacar adelante a su familia (Pablo Pueblo), la hermosísima canción dedicada al recto amor de esposos (Puedo vivir del amor), el reconocimiento a la madre viuda q sufre (Cuentas del alma), los lazos irrompibles de la familia (Amor y control), las enseñanzas de la vida cotidiana (Vida), el llamado a dejar las apariencias para fijarse en lo esencial y a trabajar para progresar (Plástico), y su obra maestra: los 2 LPs de Maestra Vida, en los q cuenta (mejor dicho: canta) la historia de una familia latinoamericana de los 70s, desde q papá y mamá se conocen y enamoran, hasta q ambos mueren ancianos. Si alguien quiere saber de música y de barrio tiene de todas maneras q escuchar Maestra Vida. Y ya ni menciono al archiconocido Pedro Navaja.

El pensamiento de Rubén es muy lúcido y netamente positivo. Invita a amar a América Latina, a la familia, al barrio, a la honradez. Resalta q el cambio q debe darse en Latinoamérica no debe ser violento sino a base de estudio y trabajo. El solo hecho de saber q su música es fruto de su pensamiento (es decir: un músico q piensa) me hace admirarlo, pero más aun cuando comprendo q su razonar es muy sensato. Deberían haber más músicos como él.

El 2003 Rubén vino a dar un único concierto en Lima, luego de 17 años. Al confirmar la veracidad de la noticia me emocioné bastante, por 2 motivos: uno, q era una gran oportunidad de estar cerca de tan gran músico, y dos, q yo no iba a un concierto desde 1987. Así q con 2 compañeros del trabajo nos pusimos de acuerdo, averiguamos el costo de las entradas, y las compramos. Yo, recontra emocionado.

Llegó el día, y no sabría cómo relatarlo. Puedo decir q fue grandioso. Rubén estuvo precedido de otros 3 grandes músicos, q en total cantaron algo de 3 horas. Alrededor de las 23.30 empezó el concierto de él, con su orquesta Editus ensamble, y simplemente parecía q el tiempo se detuvo. Como si nada cantó por 3 horas y media, sin intermedios, demostrando por qué es quien es. El concierto estuvo espectacular, y me generó un recuerdo invaluable. Yo tengo mi entrada bien guardada en mi casa.

También podría escribir bastante de Rubén. Si alguien lo ve, dígale q regrese pronto a Lima.


Rubén cantando en vivo Juan Pachanga

Ya recientemente han aparecido otros grupos o cantantes q me gustan. La Oreja de Van Gogh, con la encantadora Amaia Montero, me gusta bastante. Ya escribiré algún día sobre ellos. Recuerdo q vinieron a Lima el año pasado y yo iba a ir a su concierto en el estadio Monumental (muy cerca de mi casa) pero por responsabilidades familiares desistí. Ya volverán y me sacaré el clavo. A este grupo lo conocí accidentalmente, haciendo zapping una noche encontré su presentación en Viña del Mar, y me impactó la calidad de la música y la sencillez de la cantante, sin ropas llamativas ni poses de diva, sino como una persona normal, y se metió al público (y a este servidor) en el bolsillo.



LOdVG en Viña del Mar 2005. Noten la sencillez de Amaia.

En fin ... la música es hermosa. Puede elevar el espíritu cuando es bien ejecutada y guarda armonía y respeto en la melodía y en la letra, pero puede también convertirse en un elemento de fuga de la realidad si se le dedica más atención q la necesaria. Hay q guardar un sano equilibrio.

Me olvidaba: he hablado de lo q me gusta, pero no he mencionado lo q no me gusta. Para ser breve: odio el reggaeton. Su esencia y su forma me parecen malos, y hasta ofensivos. Mucha gente discrepará conmigo, pero ni modo.

Es todo (por ahora).

jueves, 31 de mayo de 2007

El respeto

Es evidente q para vivir en armonía, las personas necesitamos aprender a convivir. Esa necesidad de buscar un ambiente de vida agradable es común a todas las personas, incluyendo a las q presentan alguna falla psicológica, es innato.
Pero lo q no es común a todos es la actitud por generar ese espacio agradable para uno y para los demás. ¡¿Por qué?!
El respeto es, según la RAEL, el Miramiento, consideración, deferencia, o las Manifestaciones de acatamiento que se hacen por cortesía; y todos entendemos bien lo q significa en lo cotidiano: tratar con cortesía al otro, no atacar sus espacios ni causarle molestias, sino buscar su bienestar, atender a sus derechos.
Cuando miro a mi alrededor veo manifestaciones de violencia de todo tipo. Hechos q son una clarísima falta de respeto a los demás. Lo vemos en políticos, en periodistas, en artistas, en deportistas, en compañeros, en vecinos, en la combi, ..., vemos los atropellos en todas partes.
Y todos somos víctimas en lo cotidiano de estos actos. Y lo q éstos generan es también conocido: amargura, rencor, humillación; mientras q cuando uno es tratado con respeto, las resonancias son las opuestas: alegría, gratitud, consuelo, etc.
Pero no veamos cómo nos tratan, pues lo más importante para realizarnos como personas es hacer nosotros bien las cosas, vivir de acuerdo a nuestra naturaleza, y en ella está impresa la necesidad de amar y de ser amados, tema q pasa necesariamente por el respeto al otro. Veamos principalmente cómo tratamos cada uno de nosotros a los demás.
Cuán diferente y agradable sería nuestra sociedad si todos nos preocupásemos por el bienestar real de los demás. ¡Pero esto es posible! Todo cambio social empieza con uno mismo, si yo en primera persona cambio para bien, mi entorno mejorará, pues el bien (como el mal) tiende a difundirse. Uno mismo tiene q vivir el respeto al otro en lo cotidiano. No esperemos q nuestra sociedad cambie por arte de magia o por Decreto Supremo. Estoy convencido de q todos tenemos q obsesionarnos en la búsqueda del bien común basados en el respeto.
No busquemos hacer daño sino ayudar, dejemos la mal llamada criollada y la mal llamada viveza q nos llevan a la ilusión de buscar el bien mío o de los míos sin importar el maltrato q les pueda aplicar a otros. Eso no realiza; eso destruye interiormente y carcome a la sociedad.
Busquemos, pues, q más gente se preocupe por el bienestar propio y el de los demás. Q nosotros, nuestros hijos, y todos, tengamos un espacio de vida mejor, más fraterno, más justo. Y depende de nosotros.

viernes, 11 de mayo de 2007

Viviendo en la CRP

Viernes de febrero. Como pocas veces, he salido apurado del trabajo para hacer un trámite y luego recoger a mi hija. Recibo una llamada en mi teléfono celular, y es una compañera de la oficina que me quiere contar algo. La angustia de su voz me preocupó, pero no esperaba oír lo que me dijo, que fue algo como:
“José, está pasando algo horrible en la Clínica, hay bomberos, prensa, todos corren, y hay mucha confusión.”

Me cuesta definir bien lo que sentí. Un amigo de quien aprendo mucho me enseñó hace tiempo que el lenguaje siempre se queda corto, insuficiente, para describir lo que vivimos en nuestro interior. Y ahora que quiero describir qué sentí esa noche lo certifico. Puedo recordar que fue algo como pena, dolor, y cariño. Este último generaba a los anteriores.


Al ver por la televisión lo que pasaba, me estremecía, realmente la pasaba mal. Y a esa angustia se sumaba otro dato: yo quería ir a la clínica, lamenté haberme ido tan temprano ese viernes, quería estar ahí para ayudar en lo que pudiera a que se supere ese trago amargo y todo vuelva a ser como siempre, pero no podía hacerlo. No podía porque yo tenía un compromiso mayor: mi primera y todavía única hija me esperaba para recogerla de casa de su abuela y llevarla a la nuestra, y no podía fallarle. Es así que, resignado, me puse a buscar noticias en la televisión.

Ya en casa, con mi esposa, veía los noticieros, y ella se sorprendía de verme con los ojos mojados. Me dijo que no sabía que yo quería tanto a la Clínica, y le confesé que yo tampoco lo sabía. Constatamos que el dolor de lo que le pasaba a mi centro de trabajo y la frustración de no poder ir a ayudar eran muy grandes, y me puse a buscar por qué.


Y la respuesta es lo que decía líneas arriba: el cariño.


Así asimilé que le tengo cariño a esta institución. Es comprensible: son 8 años de mi vida aquí. Y esta empresa me ha dado en estos años muchas experiencias ricas en lecciones de vida. ¡He vivido tantas cosas aquí! Son experiencias agradables y desagradables; como todo en la vida, trato de quedarme con el buen sabor de las primeras, pero a las bonitas y a las feas trato de sacarles el jugo en aprendizaje. He visto y veo tantas realidades, que no sé por dónde empezar a compartirlas.


Recuerdo cómo entré a trabajar aquí, como Practicante. Llegué algo asustado de estar en una empresa grande, y me preguntaba qué haría yo, qué trabajos se me encargarían. Comencé desarrollando aplicativos. Poco a poco, la curiosidad técnica fue despertando un gusto por las tecnologías que hacen funcionar a las redes, y, por cambios que fueron gestándose en la Oficina, terminé responsabilizándome formalmente de esa parte de la informática que tanto me atraía. Casualidad no puede ser.


Aunque por mi carácter introvertido y tímido me cuesta generar lazos de amistad con las personas, he hecho amigos entrañables en la Clínica, concretamente 2, con los que diariamente comparto este trabajar y vivir en la CRP. Confío en que pronto serán más de 2.


Algo que aprendo aquí es que toda situación puede y debe ser mejorada. Con el tiempo nos hemos acostumbrado a hacer las cosas de cierta manera, pero basta que miremos con una lupa imaginaria algún proceso para que descubramos cómo mejorarlo, y, cuando la coyuntura administrativa es favorable (como viene siendo últimamente) los cambios sugeridos se convierten en realidades.


Vengo aprendiendo también que hay muchas formas de trabajar y vivir, y que una de ellas, en la que no quiero caer, es la de generar chismes, especulaciones, intrigas, etc. en torno al ambiente laboral. No estoy convencido sino convencidísimo de que eso siempre, repito: siempre termina mal y es una pérdida de tiempo. Voy aprendiendo que de lo que se trata es de hacer lo que uno tiene que hacer, que con esto se crece como persona humana y se beneficia a la empresa. Veo también que cuando hay que tomar decisiones duras pero correctas, no se puede tener medias tintas.

Actitudes de muchos compañeros de labores que me edifican son: la visión crítica ante todas las situaciones, la firmeza en las decisiones, la defensa de la verdad, la alegría y frescura, la bondad, la facilidad para ayudar y servir a los demás, la involucración con el trabajo, el no parar hasta encontrar la solución, etc. Espero algún día poder vivir yo esas virtudes. Más de una vez he conocido a gente de otras Áreas, gente a la que nunca les había siquiera hablado, que me han dejado gratamente sorprendido por sus buenas actitudes.


Contaba yo que ahora me encargo del tema de la red informática en la empresa, y debo decir que me honra ser partícipe de las decisiones que se toman referentes al tema. Me honra mucho y me realiza como persona ver cómo las decisiones o sugerencias que hago influyen en la manera como opera la clínica en lo referente a la informática, herramienta tan importante hoy en día. Espero seguir siendo digno de la confianza que esto implica. Pero debo también decir que trabajar en Sistemas de la Clínica es trabajar en un equipo. Muchas veces oímos frases como ésta, y quizás ya ni nos la creemos, pero tengo que repetir que es real que en Sistemas somos un equipo. Cada uno con funciones, conocimientos, habilidades, y características particulares que se mezclan para alcanzar los objetivos. Quien pueda pasar 1 día ó 2 viendo cómo trabaja la Oficina podrá decir que es verdad lo que digo, y esto es realmente agradable.


Ciertamente no todo son flores, también hay temblores. Como en todo grupo humano, también en nuestra clínica hay actitudes, hábitos, y vicios que deben ser desterrados, y estoy convencido de que con los vientos que soplan, tarde o temprano lo negativo disminuirá hasta desaparecer, pero todos debemos involucrarnos en eso, pues las vidas y las empresas no cambian por arte de magia.

Seguir siendo la clínica líder es cada vez más difícil, pero seguiremos siéndolo si todos mejoramos nuestra actitud.


Comenzaba yo recordando aquel viernes de agitación en febrero de 2006, y debo decir que a ese día le siguieron otros momentos desagradables: ver en persona los daños causados por el siniestro, escuchar comentarios mentirosos de alguna prensa y de gente que se dejó llevar por ella, etc. Pero mucho más grande y fuerte resultó la otra cara de la moneda: la actitud proactiva de los empleados y las autoridades para solucionar de inmediato los problemas, con muchas dosis de ingenio y sacrificio de por medio; la solidaridad; la entrega desinteresada; la responsabilidad; etc. etc. Con eso me quedo.

Vuelvo a recordar mis inicios en la clínica, y veo en mi mente a compañeros que ahora ya no están. Veo también que casi todos entramos a trabajar solteros, y que nos hemos ido casando hasta que finalmente sólo quedan 4 solteros en la Oficina. Ya caerán.


Estoy convencido de que la Providencia me condujo a encajar en esta empresa para desarrollarme más como persona y ganarme la vida (como suele decirse), pero la Clínica Ricardo Palma es más que mi centro de trabajo. La he ido asimilando a mi vida. Por ejemplo: mi hija nació aquí, mi esposa superó un problema serio de salud aquí, como todo padre primerizo he traído corriendo a mi hija muchas veces al médico en esta clínica (en realidad, no la ha visto ningún otro médico que no sea de nuestro staff).

Otra manera en que la Clínica me ha cambiado es un nuevo gusto o hobbie: la salsa. En la CRP empecé a escuchar salsa de la buena: la antigua y verdadera; mi agradecimiento a Lavoe, a Bobby Valentín, al maestro Willie Colón, y al más grande de todos: el señor Rubén Blades. A todos ellos les agradezco mucho su existencia, y a la clínica mi gratitud por haber sido el ambiente en donde empecé a disfrutar tanta belleza musical.

También he aprendido que aunque yo crea que sólo tengo plata para mi pasaje, siempre aparece milagrosamente alguna moneda que me abandona para irse a manos del compañero que está haciendo la “chancha” para la gaseosa.


No deja de sorprenderme tampoco la facilidad que tenemos en la Oficina para verle el lado cómico a casi todo. Las bromas, las chapas, las imitaciones, las ocurrencias, son el pan de cada día. Salvo uno que otro exceso, debo admitir que ellas hacen la vida más llevadera.


La clínica también ha fortalecido mi sistema inmunológico, pero no en base a vacunas o medicinas, sino gracias a algunos proveedores de menú que con sus preparados llenaron mi sangre de toda clase de defensas y anticuerpos. Será por eso que casi no me enfermo.


Recuerdo también el entusiasmo de los “peloteros” de la Oficina al acercarse el clásico Campeonato interno de fulbito. ¡Con cuántas ganas entrenaban, conseguíamos madrina, sponsors, uniformes, etc.! Y con qué facilidad demostrábamos año a año que por algo nos dedicamos a la informática y no al fútbol.

Tantas vivencias y anécdotas ... Otra cosa que no deja de sorprenderme es la disposición que tiene la clínica para crecer y cambiar en infraestructura. Cuando yo llegué no existían la casa Moy, la casa Raffo, la Sedó en donde está Emergencia Pediátrica, ni la casa Altez en cuyo tercer piso está ahora Cafetería. Tampoco existían los institutos de Oncología y de Traumatología. El edificio de hospitalización tenía sólo 6 pisos, y las mudanzas de oficinas han sido más de una. Realmente los que trabajamos en la Ricardo Palma sabemos lo que es ver crecer y cambiar a nuestro centro de labores.

En fin ... esta clínica se ha convertido en parte importante de mi vida. Paso muchas horas en ella, me ha dado buenos amigos y compañeros, me hace sentir orgulloso de trabajar para la mejor, me enseña muchas cosas. Le he agarrado mucho cariño. No sé cuánto tiempo más sigamos juntos, lo que sé es que espero vivirlo de la mejor manera, y seguir encontrando en ella mi queso (me refiero al libro de Spencer Johnson).